Además, Washington le impuso sanciones
WASHINGTON.- En un drástico endurecimiento de su posición contra la brutal represión de Libia contra los manifestantes antigubernamentales, el presidente Barack Obama ordenó intervenir todos los activos del gobierno libio, de Muammar Khadafy y de cuatro de sus hijos en Estados Unidos y llamó al mandatario norafricano a renunciar de inmediato.
Luego de una semana de cautela, el cambio de táctica de la Casa Blanca fue adoptado inmediatamente después de que Estados Unidos tuvo la certeza de que los norteamericanos que aún permanecían en Libia habían salido salvos y seguros por aire y mar de ese país norafricano, escenario de un baño de sangre.
La imposición de sanciones fue seguida ayer por un enérgico llamado de Obama a Khadafy para que dimita. "Cuando el único medio que tiene un líder para permanecer en el poder es el uso de la violencia masiva contra su propio pueblo, éste ha perdido la legitimidad para gobernar, y necesita hacer lo adecuado para su pueblo: irse ya", dijo el presidente en una conversación telefónica con Angela Merkel, canciller alemana.
La decisión norteamericana se produjo horas antes de que los 15 países miembros del Consejo de Seguridad de la ONU se reunieran por segundo día consecutivo para intentar aprobar sanciones severas contra el régimen libio con el propósito de detener la sangrienta represión.
El proyecto de resolución del organismo, que sería aprobado hoy o mañana, advierte a Khadafy que podría ser juzgado por crímenes contra la humanidad por la Corte Penal Internacional (CPI), fija un embargo sobre la venta de armas a Libia, prohíbe los viajes del mandatario y congela sus haberes.
En otra muestra del endurecimiento internacional con Khadafy a causa de la matanza indiscriminada de civiles, Francia rompió ayer relaciones diplomáticas con el gobierno libio, según informó el Ministerio de Exteriores francés en un comunicado difundido ayer por la noche local en París.
En cuanto Washington, hasta anteayer, había sido objeto de intensas presiones para que asumiera con más firmeza la postura internacional de condena a Khadafy, quien desató una oleada de ataques contra los opositores que están determinados a terminar con su gobierno.
Algunas voces hablan de centenares o millares de muertos, mientras parece crecer la desesperación de Khadafy ante la pérdida de extensas partes del país a manos de los rebeldes. Ante esa situación, la Casa Blanca se había contenido mientras había estadounidenses en Libia, pese a las críticas dentro y fuera del país a su respuesta, vista como carente de fuerza.
Esa situación cambió anteayer después de los exitosos desalojos del personal de la embajada y otros ciudadanos en un avión fletado y en un transbordador hacia Malta.
El secretario de prensa de la Casa Blanca, Jay Carney, anunció anteayer, poco después de que el vuelo con el último personal de la embajada estadounidense partió de Libia, que las sanciones estaban en proceso de redacción.
"Sumas sustanciales"
Horas más tarde, la Casa Blanca difundió una orden ejecutiva firmada por Obama con detalles de las sanciones. Estados Unidos decidió congelar de inmediato todos los activos del gobierno libio depositados en bancos estadounidenses.
Los castigos se aplican también a los activos de Khadafy, de tres hijos -su aparente heredero Saif al-Islam, Khamis y Muatassim- y una hija, Aisha. La orden instruye a los secretarios de Estado y del Tesoro para que identifiquen a otros individuos que sean altos funcionarios del gobierno libio, hijos de Khadafy y otros involucrados en la violencia.
El subsecretario del Tesoro, Stuart Levey, dijo que a juicio de las autoridades habría "sumas sustanciales de dinero" que serán intervenidas mediante la orden, aunque declinó mencionar una cifra.


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