El presidente electo dijo que quiere normalizar las relaciones con Caracas y Quito; agradeció un mensaje del mandatario venezolano.
En una conferencia de prensa con medios nacionales e internacionales, entre ellos LA NACION, que se desarrolló en el lujoso hotel casa Dann Carlton, del norte de Bogotá, un distendido Santos mostró su beneplácito por un comunicado emitido, en que el gobierno de Venezuela le transmite su felicitación por la victoria y le augura éxitos en el ejercicio de su nueva responsabilidad.
"Venezuela emitió un comunicado que agradezco y valoro -dijo Santos-. Es un primer gesto positivo por que se normalicen las relaciones por el bien de nuestros pueblos."
Si bien en el mensaje el gobierno de Caracas afirma que estará "atento" a las declaraciones y los hechos del nuevo gobierno de Bogotá, se trató de un giro del presidente Hugo Chávez, que recientemente había afirmado que un triunfo de Santos, con quien mantuvo un enfrentamiento directo cuando éste fue ministro de Defensa de Uribe, podía desatar una guerra en la región. Por otro lado, el mandatario venezolano se mantuvo al margen de la campaña que desembocó en el ballottage de anteayer, lo que indica un cambio de proporciones respecto de lo ocurrido antes de la primera vuelta, cuando hostigó a Santos.
"Interpreto en forma positiva ese silencio", dijo el presidente electo, que, sin embargo, declinó comentar cuáles serán los pasos concretos que dará su gobierno para normalizar la relación con Venezuela, congelada por Caracas en julio de 2009 a raíz del pacto militar entre Bogotá y Washington, que permite que tropas estadounidenses operen en siete bases colombianas para la lucha contra el narcotráfico y el terrorismo. "Tenemos las mejores intenciones para que el gobierno de Venezuela se sienta tranquilo y confiado", dijo.
Respecto de Ecuador, país que rompió relaciones con Colombia durante el paso de Santos por el Ministerio de Defensa a causa de la Operación Fénix, que ejecutó en 2008 al número dos de las FARC, Raúl Reyes, en territorio ecuatoriano, Santos también se mostró optimista. Reveló, además, haber recibido ayer un saludo del presidente ecuatoriano Rafael Correa. "Dialogamos sobre la forma de delinear una ruta crítica para continuar el proceso de normalización que actualmente maneja el canciller [colombiano Jaime] Bermúdez", señaló.
Y destacó que no interferirá con las cuestiones que lleva adelante el gobierno de Uribe, que seguirá en el poder hasta el 7 de agosto. "Voy a ser muy respetuoso de eso", dijo.
Consultado sobre si sus gestos conciliadores con la justicia (pues se reunirá mañana con los principales magistrados del país), constituyen un distanciamiento de Uribe, actualmente muy enfrentado con el Poder Judicial, Santos afirmó: "Mucha gente querrá distanciarme del presidente Uribe. Eso les va a quedar muy difícil".
"Yo haré mi gobierno y él hizo el suyo. Nunca dejaré de elogiar lo que el presidente Uribe hizo por este país. En la medida en que pueda consultarlo, abusaré de su capacidad y su consejo", ratificó.
Por otro lado, el mandatario electo confirmó haber conversado con el jefe del Partido Liberal, Rafael Pardo, e indicó que espera confiado en que esa agrupación ingrese en pleno "al gran acuerdo de unidad nacional". El grueso de los legisladores liberales ya integran la alianza de gobierno.
Como muestra de la importancia que le dará a la economía (prometió sacar a 7 millones de colombianos de la pobreza, a 4 millones de la indigencia y crear 2,5 millones de puestos de trabajo), Santos anunció el nombramiento de Echeverry al frente de la cartera económica.





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