La senadora opina que la gestión de Mauricio Macri acercó el Estado porteño a la gente y que estaría bueno definir las candidaturas porteñas del PRO en las PASO aunque aún no decidió si postularse a jefa de Gobierno o a vicepresidenta.
Inspirada en la mexicana Frida Kahlo, Gabriela Michetti redecoró su despacho en la planta baja del Senado con mucho color. Cuenta que cuando ingresó en la Cámara alta, en diciembre de 2013, se encontró con un espacio lúgubre y entonces apeló a sus dotes de decoradora aficionada. Además de poner adornos en cada rincón, sobre el sillón colocó almohadones coloridos que rompen la monotonía habitual de los despachos. “Los compré en Falabella, ¿no están buenísimos?”, dice.
Michetti ingresó en la política de la mano de Carlos Auyero en la Democracia Cristiana. Es licenciada en Relaciones Internacionales de la Universidad del Salvador y fue técnica del Ministerio de Economía, especializada en la Organización Mundial de Comercio (OMC).
Se incorporó al PRO en 2003 a través de Félix Peña, el padre de Marcos, y ese mismo año la eligieron legisladora y jefa de bloque. Desde entonces se convirtió una de las principales figuras de su partido. Electa en 2007 vicejefa de Gobierno en la fórmula con Mauricio Macri, dos años después dejó el cargo para ser candidata a diputada (obtuvo más del 30% de los votos). En la Cámara baja votó en contra del matrimonio igualitario, de la fertilización asistida y de la estatización de YPF. En 2013 volvió a encabezar lista como candidata a senadora. Y el PRO logró, por primera vez, representación en el Senado. Michetti tiene una agenda intensa. Es jefa de su bloque y central en la campaña por la presidencia de Macri.
¿Cómo le cayó el fallo en favor de los fondos buitre?
Me dio angustia. La verdad es que estamos golpeados, estuvimos intercambiando mensajes con Federico Pinedo, con Rogelio Frigerio, con Mauricio también. Es una pena, más allá de que estos hechos son consecuencias de un mal manejo histórico y que cada decisión que se tomó era contraria a lo que hubiéramos tomado nosotros. Sin embargo, a la hora de evaluar el resultado, nadie se puede poner contento. Por eso fuimos en dos oportunidades a bancar al Gobierno en el sentido de que estábamos apoyando al Estado. Si se hubiesen tomado los caminos más racionales y con menos confrontación y ninguneo, hubieran dado menos margen a los fondos y a la Corte.
¿El PRO apoyará al Gobierno?
Las cosas que le afectan a la Argentina nos duelen, más allá del juego político. No son para aprovechar. ¿Qué ganás? Si en el fondo, vamos a estar todos en la misma. Aun estando en desacuerdo con los lineamientos políticos del Gobierno, vamos a estar apoyando para que todo salga bien.
Gobiernan hace seis años, ¿qué salió como lo imaginaron?
Lo primero que logramos fue poner un Estado en funcionamiento. En los ministerios y secretarías la situación era peor de lo que pensábamos: ni siquiera se sabía cuántos empleados había. Hoy si querés hablar con un ministro, conocer los planes en términos de educación, obra pública y salud, todos tienen una planificación detallada y consensuada. Es un gobierno con muy buen conocimiento de lo que pasa, con cercanía a los problemas de la gente. La segunda cuestión es que el Estado comenzó a estar presente en la vida de los ciudadanos. Antes trabajaba para la propia política. Ibas a evaluar un taller cultural, que según las planillas se dictaba para 100 personas, y te encontrabas con una casa particular donde vivía alguien que entendía qué le estábamos preguntando. Había programas sociales con más contratados que beneficiarios. Hoy ese Estado cambió y está presente.
¿Por ejemplo?
Se recuperaron las escuelas, que se caían los techos y no tenían gas. Al año ya habíamos recuperado los servicios básicos e introdujimos el inglés como materia obligatoria. Hoy los chiquitos tienen inglés, como en las escuelas privadas. También entregamos la computadora con acceso a internet. Queremos evaluación docente y de alumnos porque el Estado es el encargado de trabajar la calidad educativa, tiene la obligación de igualar oportunidades. Pero los gremios no quieren evaluar. En salud hemos recuperado el equipamiento. Cuando llegamos, había un solo tomógrafo para todo el sistema. Hoy hay 15 funcionando. Había 90 ambulancias, la mitad en taller. Hoy tenemos 150. Los parques, plazas. Por ejemplo, el Parque Sarmiento estaba en el olvido, con unos pajonales altísimos y era una cueva para la venta de droga. Hoy se recuperó. En seis años se hizo mucho más que en los seis anteriores. En algunas cosas hemos sobrepasado la expectativa y en otras todavía nos falta.
¿Por ejemplo?
La policía. Hacía 100 años que no se creaba una fuerza policial en la Argentina. Y crear una policía de proximidad requiere contenidos que hubo que armar de cero. Hoy tenemos casi cinco mil agentes y obviamente quisiéramos muchos más porque notamos que la gente está muy enganchada con la Metropolitana y quiere más, sobre todo donde no hay. Pero los recursos no terminan de alcanzar.
¿Y cuáles son los errores?
Al principio tuvieron que ver con la falta de experiencia en relación con el consenso ciudadano necesario para llevar adelante alguna obra, que puede ser valiosa para el especialista pero que afecta a los vecinos y no fue comunicado acertadamente. En San Telmo hubo problemas con el adoquinado, en Parque Chacabuco pasó algo similar con una bajada de autopista, con los cambios de mano en las avenidas. Eso se aprendió y hoy se trabaja mucho con la comunidad. Se les avisa por teléfono, con folletería, con audiencias públicas. Es una de las cosas más valiosas: el nivel de relación permanente con la gente y que no podés tomar decisiones solo desde atrás de un escritorio.
Uno de los problemas graves es la falta de vivienda.
Nosotros tomamos un camino distinto. La nueva idea es no hacer viviendas hasta que la Ciudad esté preparada para absorber más densidad. Y mientras tanto destinar los recursos a la urbanización y mejoramiento de barrios y villas. La Ciudad tiene nueve oficinas para trabajar con la gente políticas de transformación de la villa en un barrio.
¿La Ciudad no debe construir viviendas sociales?
No estoy de acuerdo con hacer viviendas sociales porque se terminan formando guetos. En vez de integrarse a una misma ciudad, las personas terminan viviendo en el sur porque es donde hay terrenos para construirlas. Entonces dividís a las clases sociales a partir de políticas públicas. Para nosotros se debe mejorar el acceso al crédito. Es mejor una política activa de acceso muy facilitado para sectores de más bajos en recursos y un acceso más caro para los de mejores ingresos. Es dar la oportunidad de que la persona busque la vivienda donde quiera. Nuestra política está bien orientada, aunque hay que poner más recursos y fortalecerla. En fin, la política habitacional en realidad es poblacional y debería partir del Estado nacional.
Existe el Plan Procrear.
Sí, y se están haciendo cientos de viviendas en pueblitos como el mío, Laprida, que tienen la misma población desde hace años porque no hay empleo. Sacan familias del conurbano y las llevan a esas casas sin ninguna posibilidad de supervivencia. ¿Qué pasa? En pueblos que eran medianamente tranquilos, la gente está muy asustada porque creció la inseguridad de una manera impresionante. Las casas se hicieron sin planificación, sin estar acompañadas por la oferta de trabajo. La gente se asusta porque hace un razonamiento sencillo: “Vinieron 150 familias del conurbano, ¿y en qué están trabajando?”. Después empieza el problema entre vecinos: crece la inseguridad y la gente les echa la culpa. Se generan situaciones muy feas porque a la propia población le tiraste el problema que la política no resolvió. Después hay violencias, agresiones y no sé cuántas cosas.
¿Está pensando en la sucesión de Macri?
No lo he decidido, de corazón lo digo. Si decido ser candidata a jefa de Gobierno o si voy a acompañar a Mauricio en la fórmula, en ese mismo momento empezás a trabajar para eso y cortás con lo que estás haciendo. Yo hago muchas cosas y me gustan todas. Me gusta mucho la Ciudad; también me gusta acompañar la ampliación del PRO a nivel nacional. Y me gusta trabajar para que Mauricio sea presidente. Hoy quiero dedicarme a eso y a mi tarea como presidenta del bloque, que hago con enorme gusto porque es un honor llegar al Senado. Me voy a definir hacia fin de año.
Hay muchos candidatos del PRO en la Ciudad, ¿no habría que ir a unas PASO?
Sí, totalmente. Y creo que Mauricio piensa lo mismo. Por eso pidió la ley de las PASO en la Ciudad. Esto hace crecer al espacio, es más sano. Con reglas de juego claras, uno puede trabajar tranquilo, sin estar todo el tiempo en campaña. Porque si hacés tu tarea bien, la consecuencia es tu candidatura. Una cosa buena de Mauricio es que siente que el PRO debe ser algo más que él, más que su candidatura a Presidente.
¿Qué le pareció la experiencia de Unen?
Excelente, a pesar de que no funcionan hoy como bloque y no logran ponerse de acuerdo. Para las PASO armaron una idea de políticos de centroizquierda y lograron una atracción electoral interesente. Por eso me parecen geniales las PASO: baja los niveles de locura que se generan adentro de los propios espacios por candidaturas.
¿Habrá un acuerdo con UNEN?
Es difícil lograr un acuerdo partidario tradicional y cupular, de arriba hacia abajo. Es difícil porque en UNEN hay tantas diferencias internas que, antes de llegar a una definición sobre un acuerdo con nosotros, se terminan rompiendo. Lo que veo posible es ir desde lo local a lo nacional. Por ejemplo, un intendente o un gobernador que sienten que su proyecto no está tan lejos del nuestro, que si formaran parte de una alternativa con Macri como candidato a presidente, se sentirían muy cómodos. Muchos votantes esperan eso. Hay dirigentes políticos que comparten valores, principios, visión de país. Entonces, ¿por qué están separados? Por qué no hacer lo mismo que hicimos en la Ciudad, con candidatos a intendentes o gobernadores que tengan una lógica de país institucionalista, donde se respete la diferencia, con dirigentes con conductas ejemplares. Hay muchos dirigentes que podrían sentirse cómodos representando esta idea, con la candidatura de Mauricio, que ya dejó de ser el cuco.
¿Martín Lousteau entre ellos?
No quiero hablar por Martín. Digo que hay dirigentes que pueden querer formar un espacio común. Ellos tienen que definir si quieren estar más apegados a estructuras que ya no representan a la gente o si darán un salto. Y nosotros debemos definir si vamos a estar cerrados para los que somos del PRO o vamos a ser un espacio con una real apertura.
¿Las elecciones locales tienen que ser simultáneas o desdobladas de las nacionales?
No tengo una postura taxativa. Ambas opciones tienen sus pro y sus contra: con una elección desdoblada, te enfocás en la Ciudad y te olvidás de lo nacional, afirma la autonomía. Lo malo es que aumenta el costo económico. Y en la otra achicás los costos, pero no le das el mismo lugar en el debate. No soy fanática de ninguna de las posturas, pero tiendo a pensar que la separación es mejor. Mauricio está pensando en juntarlas y el argumento es que el año que viene hay muchas elecciones.
¿Están dadas las condiciones para que Macri sea presidente?
La semana pasada le firme un papelito a Mauricio, que decía: “Preparate bien, vas a ser presidente”.
Preguntas de la A a la Z
Edad: 49 años.
Barrio donde vive: Balvanera.
Estado civil: divorciada.
Signo: Géminis.
Religión: católica.
Equipo de fútbol: Independiente.
¿Sus hijos van a escuela pública o privada? Lautaro estudió en el Colegio Nacional de Buenos Aires y va a una universidad privada.
Nivel educativo: secundaria pública y universidad privada.
¿Cree en la amistad entre el hombre y la mujer? Obviamente sí.
¿Qué vicio le gustaría dejar y cuál no? Me gustaría dejar de comer tanto. No dejaría la Coca-cola light.
¿Hace terapia? No.
¿Qué está leyendo? La biografía humana, de Laura Gutman.
¿Cuál es su lugar preferido de la ciudad? El Parque de los Niños.
Infusión favorita: el mate.
¿Qué quería ser cuando fuera grande? política y diplomática.
Dibujito animado preferido: Tom y Jerry.
Una salida nocturna: al teatro.
Su comida preferida: ravioles al filetto.
Un defecto: ansiedad.
Una virtud: empatía.
Un personaje preferido: Frida Kahlo.
Un hecho que le cambió la vida: el divorcio.
¿A qué hora se acuesta y se despierta? Me acuesto alrededor de las 12 y me levanto a las 8.
Cena en su casa: sí.
Un programa familiar preferido: ir de viaje.
Una cábala: no.
¿Cuál fue su primer trabajo? Babysitter, a los 20.



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