Una fuga de gas ocurrida en las instalaciones de un hospital de la ciudad de Corrientes causó pánico y temor entre los profesionales, pacientes y el vecindario entero. Por fortuna, la rápida acción de los bomberos evitó que la situación terminara en una tragedia.
El oportuno llamado de un vecino a las autoridades policiales alertó sobre la situación anormal, tras lo cual se dirigió un móvil con efectivos de la comisaría Quinta, situada a escasos metros del nosocomio.
Ni bien llegaron, los agentes de la Fuerza percibieron en el aire la fuga del elemento altamente combustible, lo que motivó el aviso inmediato a los Bomberos de la Policía y a sus camaradas de los Bomberos Voluntarios.
A los pocos minutos llegaron tres dotaciones con servidores públicos que de inmediato se pusieron a trabajar para frenar el escape del gas.
Mientras tanto, decenas de habitantes de la barriada y varios de los médicos en turno observaban la situación que hacía temer lo peor si es que el elemento combustible se encendía. Es que la gran cantidad de gas en el aire sumado a los tanques de considerable tamaño podían provocar una explosión que abarcaría varias manzanas a la redonda.
La poca visibilidad debido a la oscuridad de la noche y la complejidad del lugar (protegido por rejas y candados) dificultaron la labor de los bomberos, quienes percibían la fuga y no podían acceder al sector donde se hallaba la válvula de paso. Pero finalmente alrededor de las 2:30 lograron acceder al lugar y frenar el escape de gas, quedando preventivamente para realizar tareas de mantenimiento.
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