Un diario paulista pidió votar a la oposición; Veja advirtió sobre el "autoritarismo" del PT
En un editorial de tapa titulado "Todo poder tiene un límite", dirigido a Lula y a su protegida, la candidata del Partido de los Trabajadores (PT) Dilma Rousseff, favorita a ganar los comicios, el periódico Folha de S. Paulo cuestionó la actitud del gobierno de creerse por encima de las críticas.
Por su parte, en una reacción inédita, el diario O Estado de S. Paulo declaró su apoyo al candidato opositor José Serra, del Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB).
"Lula y la candidata oficialista se han limitado hasta aquí a vituperar a la prensa, ejerciendo su propio derecho a la libertad de expresión, aunque en términos incompatibles con la serenidad que requiere el cargo que pretenden intercambiar", apuntó Folha de S. Paulo .
"Quedan advertidos de que las tentativas por controlar a la prensa serán repudiadas y cualquier gobierno que lo intente estará violando cláusulas pétreas de la Constitución", resaltó el diario, en referencia a las críticas a los medios que el mandatario y su ex jefa de Gabinete realizaron la última semana.
La ofensiva del gobierno contra los medios se dio después de que la revista Veja denunció que la sucesora de Dilma en la Jefatura de Gabinete, Erenice Guerra, una estrecha colaboradora de la candidata petista, era eje de una red de tráfico de influencias en el Palacio del Planalto.
Ante la presión mediática, Guerra renunció, y el gobierno alegó que las revelaciones tenían fines electorales. El propio presidente acusó a la revista y a los principales diarios de actuar como un partido político sin tener el coraje de decirlo.
Sin embargo, ayer, en un editorial que llevaba por título "El mal a evitar", el periódico O Estado destacó que existe una gran diferencia entre comportarse como un partido político y tomar partido en una disputa electoral y, señalando que están en juego valores esenciales como la libertad de prensa, expresó su respaldo a Serra.
"Con todo el peso de la responsabilidad a la cual nunca se sustrajo en 135 años de luchas, O Estado apoya la candidatura de José Serra a la presidencia de la república", escribió, y aclaró que no era sólo por el sólido currículum del ex gobernador del estado de San Pablo.
"El apoyo se debe también a la convicción de que el candidato Serra es quien tiene la mejor posibilidad de evitar un gran mal para el país", explicó, al señalar los riesgos de que en la voluntad por mantener su "facción" en el poder el gobierno debilite las instituciones democráticas, como la prensa libre e independiente, y lleve a un aumento de la corrupción.
Por su parte, el semanario Veja publicó una carta al lector en la que advierte que en Brasil el PT puede pretender seguir los pasos de los gobiernos de Venezuela y de la Argentina de callar al periodismo crítico de sus administraciones.
"Esa deformación proviene de las convicciones de quienes continúan rumiando la idea totalitaria del leninismo, según la cual el gobierno y el pueblo se confunden y, por lo tanto, la prensa no tiene derecho a criticar a las autoridades", indicó la revista.
En tanto, desde el diario O Globo , el columnista Merval Pereira, autor del libro El lulismo en el poder , también lanzó duras palabras contra el presidente.
"Por el más reciente relato de crisis en la Jefatura de Gabinete, se repite el mismo guión que lleva a pensar que el presidente no sabe escoger a sus asesores, lo cual siembra dudas sobre su elección de Rousseff como candidata, o no consigue controlar a su equipo", estimó Pereira, que sostiene que el partido del popular mandatario tiene tintes autoritarios.
El debate
Al iniciar una semana que será decisiva para saber si logrará ganar la presidencia en la primera vuelta, Dilma buscó mostrarse serena y conciliadora en el debate de anoche en TV Record, esquivando los duros choques con sus adversarios, Serra, del PSDB, y Marina Silva, del Partido Verde (PV). No pudo evitar que sus rivales -que buscan forzar un ballottage- se refirieran a los casos de corrupción, pero afirmó que de llegar al poder no permitirá la impunidad y el nepotismo, aunque aclaró que las denuncias sobre Guerra deben ser primero plenamente investigadas.
Llamó la atención que Serra, en vez de aprovechar para lanzar sus dardos más fuertes contra Dilma, se viera forzado a pasar tiempo explicando su distanciamiento del ex presidente Fernando Henrique Cardoso, del que fue ministro. Más segura, Silva reforzó las acusaciones de corrupción dentro del actual gobierno y fue terminante: "Parte del PT no aprendió y sigue repitiendo los mismos errores".


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