La inminente caída de Raúl Pérez como presidente del bloque del Frente para la Victoria, motivada por el avance de La Cámpora, el randazzismo y el sciolismo en los cierres de listas, provocaría un importante desempleo en la ciudad de La Plata. Esto es así porque unos 200 dirigentes peronistas platenses perderían sus nombramientos en la Legislatura.
Este poder le ha permitido ir construyendo un importante manejo de contratos que, paulatinamente, los fue destinando a su armado político. Se calcula en un millón de pesos mensuales la suma que administraría y que serviría de sostén a más de 200 dirigentes del peronismo platense.
El “perismo histórico” contenía a algunos dirigentes territoriales del norte platense, especialmente de City Bell, como “Beto” Formigo y Alejandro Gil. La caída del alakismo le permitió expandirse, sumando a importantes dirigentes de toda la ciudad. El armador de esta nueva estructura fue “El Chuby” Leguizamón, caudillo de Tolosa y principal apoyo de Pérez cuando fue candidato a intendente en el 99 enfrentando a Julio Alak.
En ese marco, “El Chuby” fue arrimando a tantos delegados de la administración de Alak que, en su momento, a la agrupación de Pérez la llamaban “dirección de Centros Comunales” porque reunían a la mayoría de los delegados alakistas: Carlos Rioja (Villa Elvira), René Otegui (San Lorenzo), Gladys D´arcángelo (San Carlos), Conejo Ferreyra (Los Hornos), Nancy Maldonado (Seguí) y Liliana Vallejos (City Bell). Estos dirigentes ganan de 5 mil a 10 mil pesos por solo “rosquear”, mientras que con Alak ganaban tres veces menos y tenían que trabajar hasta sábados y domingos.
CIERRE DE LISTAS
El 25 de junio último cerraron las listas en la provincia con varias derrotas para Pérez.
La primera derrota fue la ruptura con Pablo Bruera y Daniel Scioli, quienes cerraron en La Plata sin tenerlo en cuenta. No solo no pudo meter a Marcela Pastore como senadora y a Sabrina Rodríguez (pareja de Alejandro Gil) en un lugar a salir para reelegir como concejal, sino que esta etapa significó el fin de su intermediación en la relación entre Scioli y Bruera.
A esto hay que sumarle la venganza de Bruera, quien le robó a Sabrina Rodríguez y Alejandro Gil para su sector: el pago será una importante secretaría que pasaría a ubicar a partir del 10 de diciembre.
Otra derrota es que en las listas de la séptima sección electoral (Alicia Tabares) y de la quinta (Tomás Hogan y Daniel Rodríguez) no pudieron reelegir los incondicionales, dejándolo solo para armar en la Cámara.
La tercera derrota ocurrió cuando, en los cierres, se beneficiaron tres sectores que vienen por él: La Cámpora, el randazzismo y el sciolismo.
La Cámpora, que será comandada en la Legislatura por el correntino José Ottavis, tiene por objetivo erradicar todo principio de rebeldía. Y a Pérez le adjudican el famoso asado de Pinamar de enero del 2010, donde se habló mucho del kirchnerismo y no precisamente bien.
El randazzismo, de la mano del actual ministro Ariel Franetovich, viene con la misma misión y con una base importante de legisladores. Aparte, aprovecha para cobrarse una vieja deuda: Raúl pertenecía a sus filas y la abandonó para pasarse al sciolismo.
Y el sciolismo, de la mano de Martín Ferré, no va a permitir que otros se arroguen la representación de su jefe.
De esta manera, la abrupta caída de Pérez y de sus 200 contratos es solo cuestión de días. (www.REALPOLITIK.com.ar)











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