El Frente Grande ficha con Agustín Rossi para dar pelea en Santa Fe

El Frente Grande resolvió formar parte del kirchnerista Movimiento Santafesino por la Justicia Social que lidera Agustín Rossi, titular de la bancada oficialista en Diputados y casi seguro precandidato a gobernador el año próximo.
   Juan José Giani, referente del alicaído Frente Grande que conoció su esplendor en época de Chacho Alvarez, explica que la decisión estuvo asentada “en varias circunstancias: la primera, que el Movimiento Santafesino vincula lo mejor del peronismo provincial, sectores que acompañan sinceramente y con coherencia el proceso que conducen Néstor y Cristina Kirchner”. Y segundo, que “Agustín tuvo la capacidad de sintetizar su fuerte pertenencia al kirchnerismo y su apertura a fuerzas de centro izquierda, del progresismo. Es una transversalidad en acto la que se da”.

   —¿Pero qué pasa con ustedes el año que viene si Rossi termina compitiendo en una interna por adentro del PJ. Por ejemplo, contra Jorge Obeid por la candidatura a gobernador?

   —Para nosotros lo importante es fortalecer el Movimiento, que se afirme en la novedad de la experiencia y no se reduzca a un sello nuevo. Y la decisión de cómo posicionarse respecto a la interna del PJ tienen que tomarla los que hacen política en el PJ. Si esa posibilidad se diese, una interna entre dos expresiones, una que apoya la gestión nacional y otra que es una vuelta al pasado, corresponsable de muchos de los fracasos de gestiones peronistas que explican el triunfo de Hermes Binner, como Frente Grande planteamos que sería importante que quienes terminen prevaleciendo tengan una perspectiva frentista, estén predispuestos a sumar.

   —¿Cómo ve la marcha del gobierno nacional?

   —Ocurre algo interesante. Está claro el interés de Néstor y Cristina de consolidar su anclaje en sectores del justicialismo, pero hay un conjunto de expresiones y figuras que no provienen del peronismo, tomemos por caso Ricardo Forster, referente de Carta Abierta, o Hebe de Bonafini, sin una historia en lo que llamemos el campo popular, que hoy son cabezas visibles de un firme apoyo al gobierno.

   —¿Qué ayudó a eso?

   —En ningún manual político está lo de 2009, un gobierno debilitado por la derrota electoral que dobla la apuesta: ley de medios, asignación universal por hijo, Fútbol para Todos. Pero a no engañarse: tiene que ver con la construcción de una minoría entusiasmada, intensa, pero insuficiente. Esa recuperación no logró romper la barrera de diálogo con otros sectores mayoritarios que hoy siguen mirando con recelo al gobierno.

   —¿Por qué alguien considerado antes “amigo”, el gobernador Hermes Binner, pasa a estar en la vereda de enfrente?

   —En la experiencia de la transversalidad puede haber habido errores del gobierno pero también de referentes convocados a ese espacio. Respecto de Binner y el socialismo, me parece, hubo una lectura más orientada a pensar en la lógica de construcción del partido que en los intereses del país. Una fuerza progresista no puede desconocer los avances. No me parece correcto la participación en un armado opositor que, como estamos viendo, los lleva a posiciones difícilmente defendibles. La dinámica de la construcción opositora los conduce a posiciones francamente reaccionarias.

   —¿Por qué en tres décadas el PJ nunca ganó la intendencia?

   —No ha hecho una buena oposición. Pensando en 2011, digo: para construir una alternativa ganadora el primer paso es reconocer los méritos de la gestión actual; segundo, garantizar que una nueva gestión los va a conservar, y tercero, ir a la letra fina de lo que se propone al futuro, porque lo que el socialismo no resolvió en 20 años no lo resolverá más. Me parece que el peronismo muchas veces ha hecho una oposición a todo o nada, ha tirado al bulto, y no es lo que piensa la gente. Ese discurso de las dos ciudades no es lo que piensa la sociedad rosarina. Y otra cosa: hay que renovar caras

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