Le advirtieron al Gobierno que se excedería el cupo para embajadores políticos.
Y de nombrarse embajadores en Roma y Londres a los ex secretarios de Cultura Torcuato Di Tella y José Nun, y en México, a la ex diputada Patricia Vaca Narvaja, la totalidad de embajadores políticos en el exterior -los que no hicieron la carrera diplomática- pasaría a 27. Por eso, en diciembre, cuando la oposición pasó a ser mayoría en el Congreso y los pliegos de Di Tella y Nun entraron al Senado -el de Vaca Narvaja llegó recién la semana pasada-, la Asociación Profesional del Cuerpo Permanente del Servicio Exterior de la Nación (Apcpsen) envió notas de denuncia que advertían sobre el inminente exceso del cupo establecido por el decreto, incorporado al régimen de servicio exterior.
A la tensión en el equilibrio entre embajadores de carrera y políticos se agregó el tironeo parlamentario. Las peleas entre el oficialismo y la oposición en temas como la designación en el Banco Central de Mercedes Marcó del Pont desplazaron prioridades. "No le voy a dar al kirchnerismo la burla de la ley (de servicio exterior)", dijo el radical Ramón Mestre, miembro de la Comisión de Acuerdos, quien la semana pasada comunicó a sus compañeros de bloque y al presidente de la Comisión, el kirchnerista Marcelo Guinle, que no iba a acompañar las confirmaciones de Di Tella, Nun y Vaca Narvaja.
Según supo este diario del equipo de Guinle, tampoco el oficialismo buscará apurar el tratamiento de estos pliegos. Pero ya trabaja con la Cancillería para bajar el número de embajadores políticos en otras sedes, para destrabar la situación de Roma y Londres, que ya son críticas. La de Italia, un país más que importante para la Argentina desde lo cultural, cobra más relevancia por los bonistas implicados en la reapertura del canje. Pero la sede está vacante desde que en marzo de 2008 el entonces embajador allí Victorio Taccetti fue designado jefe de Gabinete del canciller Jorge Taiana. Y la embajada en Londres, clave por el conflicto de Malvinas, está vacante desde la jubilación de Federico Mirré, en agosto de 2008. Se suponía que el Senado iba a tratar este mes los pliegos de Di Tella y Nun, quienes ahora tendrán que esperar. También Vaca Narvaja, que se enteró de que su destino como diplomática se iba a demorar de boca de Guinle, con quien conversó la semana pasada. En cambio, el ex embajador en México Jorge Yoma, ya goza de las mieles de su banca de diputado.
Hay contadas aunque posibles embajadas en las que la Cancillería podría hacer lugar ahora a un diplomático de carrera y no a un político para bajar el número a 25. Una es Uruguay, vacante desde la reciente partida de Hernán Patiño Mayor. Los Kirchner se la ofrecieron al ex senador Rubén Marín como premio a su fidelidad, pero no aceptó. La otra es Brasil, donde está Juan Pablo Lohlé desde el 2003. Su regreso podría acelerarse con la excusa de las elecciones presidenciales brasileñas de este año.
El resto de las sedes donde ya hay o habrá movimientos (Japón, Costa Rica, Jamaica, Túnez, Finlandia, Corea del Sur e Israel) está en manos de diplomáticos de carrera, por lo que un recambio no alteraría el mapa actual.






Comentá la nota