Más fondos para que el FMI salga al rescate

La UE le aportará 200.000 millones de euros
BRUSELAS.- Los europeos suministrarán una inyección de 200.000 millones de euros al Fondo Monetario Internacional (FMI) para que, a cambio, el organismo acuda en ayuda de la eurozona, aunque ese salvavidas no bastaría para resolver la crisis de la deuda soberana.

"La eurozona y otros Estados miembros [de la Unión Europea] contemplan aportar hasta 200.000 millones de euros en recursos suplementarios al FMI, bajo forma de préstamos bilaterales", señalaron ayer dirigentes europeos, luego de una intensa jornada de negociaciones en Bruselas. El acuerdo será confirmado en 10 días.

Ello permitirá al FMI disponer de recursos adecuados para hacer frente a la crisis. "Esperamos contribuciones paralelas de la comunidad internacional", concluye la nota.

La directora general del FMI, Christine Lagarde, que prometió participar en los esfuerzos de la zona euro, saludó la medida que, en su opinión, "claramente va en el buen sentido". El acuerdo llegó pese a la reticencia de Alemania.

El FMI dispone de algo menos de 300.000 millones de euros para sus Estados miembros. El monto no es suficiente como para salir al rescate, si fuera necesario, de una gran economía, como Italia, que enfrenta serios problemas financieros.

La necesidad de incrementar sus recursos se impuso estas últimas semanas debido a la incapacidad de los líderes europeos para reforzar su propio fondo de rescate.

Pero, debido a la oposición de Estados Unidos, un aumento de los recursos de la institución financiera fue descartado en beneficio de contribuciones bilaterales voluntarias de países emergentes y europeos.

"Es un importe que va más allá de las esperanzas, es útil para desencadenar una dinámica en los países emergentes y en Japón, que querrán imitar a los europeos", indicó una fuente informada.

El FMI ya había sugerido la semana pasada la posibilidad de préstamos que podrían proceder "de los bancos centrales de los Estados miembros" de la eurozona. E incluso del propio Banco Central Europeo (BCE), una solución que chocaba con la oposición de Alemania, que se niega a concederle al instituto emisor un protagonismo directo en la crisis.

Pero el BCE salió de su mutismo para expresar su rechazo a esta posibilidad. "El BCE no es miembro del FMI", y un montaje financiero entre los dos sería "jurídicamente muy complejo", advirtió el presidente del organismo, Mario Draghi.

Así fue borrada cualquier mención al BCE, y serán finalmente los bancos centrales nacionales los que otorgarán préstamos bilaterales al FMI, según una fuente informada.

Esta opción también es cuestionada por Draghi. "El espíritu de los tratados europeos no permite hacer circular dinero por canales que eludan las normas", advirtió. Según él, los bancos centrales sólo pueden prestar dinero al FMI si estos fondos están destinados a ayudar a otros países y no si sirven únicamente a la propia eurozona.

Sea lo que fuere, esta solución no parece la panacea para una solución de la crisis de la deuda, ya que la capacidad de intervención del FMI en la zona euro es limitada.

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