En otra jornada negativa, aunque menos catastrófica que el último jueves negro, las principales bolsas europeas volvieron a cerrar ayer con pérdidas. Mientras la de Milán bajó 2,46%, en Frankfurt el índice Dax cerró en 2,19% negativo. En tanto, Londres retrocedió 1,01% y París cayó 1,92%.
En tanto, los mercados bursátiles de Estados Unidos acompañaron la tendencia vendedora, con el indicador industrial Dow Jones en negativo de 1,57% y el Nasdaq en baja de 1,62%. El oro alcanzó ayer un nuevo récord. El metal precioso en Londres aumentó 2,4%, a más de 1.860 dólares la onza. En las diferentes capitales europeas, se registra desde hace unas semanas lo que algunos analistas llaman un auténtico hambre de oro, determinada por una fuerte demanda del rey de los metales.
En tanto, el yen tocó un nuevo máximo ante el dólar desde la Segunda Guerra Mundial, impulsado por la búsqueda de valores seguros en medio de los temores crecientes sobre la economía mundial. La divisa japonesa subió hasta los 76,15 yenes por dólar.
Además, ayer se registró un aumento de los precios de la soja y el maíz, impulsados por las previsiones de cosechas inferiores a las esperadas en los Estados Unidos. Mucho más marcada es la tendencia del precio del petróleo, arrastrado a la baja por el temor de una recesión en el mundo industrializado. El crudo bajó ayer hasta un mínimo de 79,17 dólares el barril, para cerrar a 82 dólares: un 10% menos que lo que costaba en enero.
Pero la turbulencia de los mercados financieros también originó temblor en las arenas políticas. Según un sondeo de Ard-Deutschlandstrend, realizado por la compañía Infratest Dimap y citado por la edición digital de Der Spiegel, la mayoría de los alemanes duda de la gestión de la crisis por parte de la canciller Angela Merkel. El estudio reveló que el 55% de los consultados no cree que la dirigente pueda evitar una nueva crisis económico-financiera, y el 20% no tiene ninguna confianza en la política financiera alemana. En cambio, sólo el 22% respondió que alberga una gran confianza en Merkel.
Por su parte, la reputación del presidente francés, Nicolas Sarkozy, es todavía peor: el 63% de los entrevistados confía poco en su capacidad de contener la crisis, y sólo el 15% dijo tenerle mucha confianza. Acorralado también por la crisis, el gobierno español del premier José Luis Rodríguez Zapatero aprobó ayer tres nuevas medidas para bajar el déficit fiscal y recuperar la actividad económica. El gobierno decidió una reducción temporal del impuesto al valor agregado sobre la venta de casas nuevas, que pasó del 8% al 4%. Además, emitió una modificación en el pago del impuesto a las grandes empresas y una reforma a la normativa sobre gasto en medicamentos.
La fenomenal crisis financiera parece estar calando hondo en el sentir de la opinión pública europea.


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