Fue la viuda de Alberto Nisman, Sandra Arroyo Salgado, quien abrió la puerta para la sospecha: que detrás de la muerte del fiscal podría haber un móvil económico. Y la fiscal Viviana Fein, tras ser ratificada en la causa, encaminó sus pasos para ahondar en esa pista. Ayer envió un exhorto a las autoridades norteamericanas para conocer los movimientos de la cuenta que Nisman tenía en el Bank of America Merrill Lynch, de Nueva York.
Se trata de la cuenta 5v3-50653 que está a nombre de Diego Lagomarsino, el experto informático amigo de Nisman que le entregó el arma calibre 22 de la que salió la bala que le costó la vida.
Según la documentación que entregó Diego Lagomarsino a la fiscal Fein, los otros titulares, además de él, son Sara Garfunkel, la madre de Nisman, y Sandra Ruth Nisman, hermana del fiscal.
Arroyo Salgado dijo que no sabía de esta cuenta y que se enteró cuando la hermana y la madre de Nisman buscaban averiguar sobre sus movimientos comunicándose con el banco neoyorquino. Allí les informaron que Lagomarsino era el otro cotitular que podría tener las claves para acceder a los movimientos realizados desde esa cuenta.
Arroyo Salgado puso en conocimiento de la Justicia de estos datos y con ello sembró las sospechas de una motivación económica para lo que ella considera el homicidio de su ex marido.
Lagomarsino explicó en la causa que Nisman le pidió abrir esta cuenta en el exterior, de la que el fiscal fallecido era apoderado, porque el funcionario era una persona políticamente expuesta. Si él hubiera sido el titular, el banco debería haberlo declararlo ante las autoridades norteamericanas que controlan el lavado de dinero.
Lagomarsino aportó también los números de pasaporte que figuran en la cuenta. El punto clave es que el apoderado de la cuenta era el propio Alberto Nisman, lo que le permitía manejar el movimiento, es decir, depósitos y transferencias.
Desde esa cuenta se realizaron dos transferencias a Uruguay por 2500 dólares, supuestamente por el pago de expensas de un terreno. Por eso deberá ser motivo de investigación si Nisman, sus familiares o Lagomarsino son los propietarios, o si ese terreno está a nombre de una sociedad, de las usualmente usadas en Uruguay como para ocultar a los verdaderos propietarios de un bien.
A raíz de esta cuenta, el fiscal Pedro Zoni impulsó investigar a Lagomarsino por supuesto lavado de dinero en una causa que tramita el juez federal Rodolfo Canicoba Corral.
Fein redactó el exhorto que fue traducido en el área de cooperación internacional de la Procuración General de la Nación y enviado a la Cancillería para que sea remitido a las autoridades norteamericanas, dijeron a LA NACION fuentes con acceso al caso.
Allí pidió el levantamiento del secreto bancario sobre esa cuenta, para determinar sus movimientos desde su creación.
La tramitación del pedido podría demorar entre dos meses y un año, según suele ocurrir en casos similares en otros expedientes.
El objetivo de Fein es seguir la pista del móvil económico sugerido por Arroyo Salgado, que ve en Lagomarsino, cotitular de esta cuenta, al sospechoso perfecto. Convencida o no de esta línea, la idea es agotarla para ver a dónde la conduce.
Quien puede conocer los secretos de esa cuenta es Sara Garfunkel, la madre de Nisman, que ya presentó tres certificados médicos para posponer su declaración testimonial.
La fiscal Fein, envalentonada tras el fallo de la jueza Fabiana Palmaghini que la dejó al frente del expediente, anunció que le tomará declaración en breve.
Sara Garfunkel también conoce qué había en las tres cajas de seguridad que tenía el fiscal, dos en sucursales del Banco Ciudad y una tercera en una financiera del microcentro. Cuando la Justicia allanó la sede en busca del contenido de esos cofres, se encontró con que las cajas ya estaban vacías, lo que motivó el enojo de la jueza Palmaghini.
El fiscal Nisman fue encontrado muerto el 18 de enero con un balazo en la cabeza en su departamento del barrio Puerto Madero, un día antes de ir al Congreso, donde iba a ampliar su denuncia por supuesto encubrimiento en la causa AMIA de la presidenta Cristina Kirchner y otros funcionarios. Mientras la denuncia de Nisman agoniza, la fiscal se muestra activa para que la causa por la muerte del fiscal no corra el mismo peligro.





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