La intención del oficialismo de prohibir las dobles candidaturas tiene un antecedente en contra en la Cámara Nacional Electoral. Fue en 2009, cuando Scioli y Massa fueron candidatos testimoniales en la provincia de Buenos Aires junto a Néstor Kirchner y recibieron el aval de la Justicia.
Para muchos, el polémico proyecto de Ley que el gobernador José Alperovich mandará a la Legislatura para evitar las dobles candidaturas, no hace más que desnudar el temor que siente el oficialismo de perder las elecciones por primera vez en 12 años de reinado absoluto.
Al margen de las consideraciones políticas todo indica que en caso de que avance la iniciativa, que parece hecha a medida para perjudicar a José Cano, aspirante a gobernador del Acuerdo Cívico y Social, será la Justicia quien tendrá la última palabra. Nada indica que Cano y los suyos vayan a quedarse de brazos cruzados ante la ofensiva de Alperovich para modificar las reglas de juego cuando el partido ya se está jugando, porque el cronograma electoral efectivamente está corriendo.
El doctor Luis Iriante, abogado constitucionalista, declaró ante Radio Prensa (FM 90.1) que la Constitución Provincial expresa claramente que nadie podrá ejercer dos cargos en la administración pública, ya sea provincial o nacional. Y puso especial énfasis en el verbo "ejercer" al recordar una movida política de Néstor Kirchner. Ocurrió en las elecciones parlamentarias de 2009 cuando el ex presidente se presentó como candidato a diputado nacional por la provincia de Buenos Aires. En la boleta lo acompañaron Daniel Scioli, por entonces gobernador bonaerense y Sergio Massa, Jefe de Gabinete de Cristina Fernández de Kirchner. Los tres fueron derrotados por Francisco de Narváez.
Iriarte recuerda que hubo presentaciones judiciales para evitar que Scioli y Massa se presenten como candidatos y que la Cámara Nacional Electoral sentó un precedente la habilitar las candidaturas con el argumento de que no se podían prohibir las mismas, pero que llegado el momento de asumir el parlamentario electo debía renunciar a su cargo en el Poder Ejecutivo o bien dejar la banca. Candidatos testimoniales que le llaman, algo que Alperovich conoce bastante bien, después de todo es una maniobra que realizó en más de una oportunidad en la provincia.
Todavía no se conoce el proyecto de Ley que Alperovich tiene pensado enviar a la Legislatura, pero en apariencia dejará flanco abiertos por todas partes para que sea impugnado ante la Justicia direccionando la pelea política y electoral a los tribunales.
En Radio Prensa, Iriarte agregó que al margen de las cuestiones éticas, como la discrecionalidad del Poder Ejecutivo para cambiar las reglas de juego en medio de un proceso electoral, hay cuestiones de derecho que seguramente serán objetadas en la Justicia.
Volviendo a las elecciones de junio de 2009, la Cámara Nacional Electoral integrada por Santiago Corcuera, Rodolfo Munné y Alberto Dalla Vía (votó en disidencia), aceptó, en un fallo dividido, las candidaturas testimoniales del gobernador bonaerense, Daniel Scioli, y del jefe de Gabinete, Sergio Massa.
El argumento central esgrimido por la mayoría es que no basta con que un candidato haya declarado que no planeaba asumir su banca para prohibirle postularse. Sobre todo, si en la Justicia dijo lo contrario. Corcuera y Munné entendieron que Scioli y Massa habían ratificado su intención de ser diputados al menos tres veces: cuando aceptaron las candidaturas, cuando el apoderado del Frente para la Victoria informó que ambos estaban dispuestos a asumir y cuando los propios interesados le dijeron a la Cámara que "eventualmente" ejercerían las bancas.
"No cabe atribuir a la palabra eventualmente otro sentido que no sea el de hallarse sujeto a un evento; en este caso, naturalmente, el resultado de la elección", afirmó el fallo.
Dalla Vía sostuvo lo contrario. Dijo que "la oferta electoral presupone un compromiso de carácter político por parte de quien la ejerce", y que la "ambigua" manifestación que hicieron Scioli y Massa no había revertido el "estado de incertidumbre" que existe en la opinión pública con respecto a si ambos están dispuestos a asumir.
A pesar de que no hubo unanimidad, los tres camaristas partieron de una convicción común: estas postulaciones, en abstracto, son inconstitucionales y la Justicia no puede avalar a quien anuncia, de antemano, que no asumirá el cargo que gane. Pero hicieron una lectura diferente del caso concreto. ¿Está probado en el expediente que Scioli y Massa no asumirán?
Para la mayoría, "no puede exigírsele a la Justicia desentrañar las intenciones, propósitos o planes" de los postulantes y semejante "control preventivo de las conductas futuras" es "inimaginable en un Estado de Derecho". El problema de este argumento es que aparentemente se desconocía lo que era evidente para todo el mundo: ni Scioli ni Massa querían ser diputados.
Los camaristas, a modo de advertencia, dejaron sentado que si llegase luego a comprobarse que los candidatos no fueron "honestos" ante la Cámara se trataría de una "inaceptable manipulación de las instituciones de la República, a la vez que una grave lesión al proyecto de Nación".







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