Los rumores sobre su pelea con Macri y la disputa con Rodríguez Larreta estallaron. En la semana, rompió en llanto y deslizó que daría marcha atrás.
No bien llegó de Madrid, el martes se encontró con un panorama sombrío: rumores sobre un distanciamiento con Macri (“cagate de risa”, le contestó Mauricio, pero nunca desmintió nada), su pase a la provincia de Buenos Aires y el avance del jefe de Gabinete porteño en PRO Capital, que ella preside.
Pero la gota que rebalsó el vaso fue el lanzamiento de una iniciativa vinculada a los motochorros que mostró a Macri con el rabino Sergio Bergman sin que ella supiera nada. Se enteró horas después por el legislador porteño Fernando de Andreis. Para promover la recolección de firmas, el jefe de Gabinete se había reunido en secreto con los referentes barriales para organizar cómo y dónde se pondrán las mesas con las planillas.




Comentá la nota