El presidente de Ucrania enfrentó las presiones de la Unión Europea y la amenaza de su aliado, Rusia, de postergar una millonaria ayuda financiera prometida, un día después de la renuncia del gobierno que no logró desactivar la crisis política que atraviesa esa ex República soviética.
En la tercera concesión de Yanukovich a la oposición, tras la dimisión del gobierno ayer y la derogación de las leyes que restringían derechos clave como el de manifestarse, el Parlamento aprobó hoy una amnistía que dejará en libertad a casi todos los detenidos durante las recientes protestas.
En medio de este clima de tensión, la jefa de la diplomacia de la Unión Europea (UE), Catherine Ashton, se reunió hoy con el presidente ucraniano y luego pidió el fin de la violencia y "un auténtico diálogo" entre la oposición europeísta y el oficialismo de Yanukovich, informó la agencia de noticias EFE.
"Estamos muy preocupados por lo que está sucediendo. Provenga de donde provenga la crueldad, debe ser parada", demandó Ashton, que no descartó que la UE pueda introducir sanciones contra Kiev pues, a su juicio, a pesar de la voluntad expresa de ambas partes de llegar a un arreglo, la responsabilidad final sobre lo sucedido recaerá en las autoridades que ejercen el poder.
En su reunión con Yanukovich, el mandatario ucraniano reiteró sus compromisos tanto con la búsqueda de una solución pacífica a la crisis que vive su país, como con el avance de Ucrania hacia la integración con la UE, según informó la oficina de prensa de la Presidencia ucraniana.
La promesa de Yanukovich es central para la actual crisis ya que las protestas opositoras comenzaron el 21 de noviembre pasado, luego que el mandatario se negara a firmar un Acuerdo de Asociación con la UE, un texto que incluye un acercamiento comercial desde una visión de libre mercado.
A un día de la dimisión de Yanukovich, Putin y Medvedev acordaron esperar a la formación de un nuevo gobierno en Kiev antes de seguir desembolsando la ayuda, mientras Merkel le pidió colaboración a Moscú Ante el crecimiento de las protestas y la profundización de la crisis, Rusia acudió en apoyo de su aliado ucraniano y ofreció a Kiev, el 17 de diciembre pasado, una ayuda de 15.000 millones de dólares y una drástica rebaja en el precio del gas que le suministra a la ex República soviética.
Hoy, apenas un día después de la dimisión en pleno del gobierno encabezado por el premier Nikolai Azarov, el presidente ruso, Vladimir Putin, y su primer ministro, Dmitri Medvedev, acordaron esperar a la formación de un nuevo gobierno en Kiev antes de seguir desembolsando la ayuda prometida.
Hasta el momento, Moscú sólo entregó 3.000 millones de dólares.
En un gesto de presión aún más claro, Medvedev lamentó hoy la deuda que mantiene Ucrania con Rusia por las importaciones de gas y que ya supera los 2.700 millones de dólares.
En este contexto, Alemania también se metió en la disputa regional y ofreció ayuda a Ucrania para una "salida democrática" de la crisis.
La canciller Angela Merkel habló hoy por teléfono primero con Putin y después con Yanukovich y, según informó EFE, le pidió a Moscú que colabore para promover un "diálogo constructivo".
"No debe volver la violencia, los derechos de los ciudadanos deben ser protegidos y se debe encontrar una salida democrática a la crisis. La UE y Alemania están preparados a prestar ayuda", dijo la canciller en un comunicado oficial, sin detallar cuál podría ser esa ayuda.
Los disturbios en Ucrania que comenzaron el año pasado se profundizaron el 16 de enero cuando la mayoría parlamentaria oficialista aprobó una serie de leyes para restringir el derecho de protesta, la libertad de expresión y otros derechos básicos.
Inmediatamente las protestas se volvieron multitudinarias.
Duraron cuatro días, murieron al menos seis personas y varios de los edificios públicos del centro de Kiev fueron ocupados.
Ante la escalada de la crisis, las autoridades y los líderes opositores acordaron una tregua e iniciaron un proceso de negociaciones el 23 de enero, que ayer tuvo su primer logro, la derogación de las leyes "dictatoriales".
Y hoy, tras dos días de negociación y reuniones, parlamentarios oficialistas y opositores aprobaron por 232 votos un proyecto de ley de amnistía consensuado para dejar en libertad a todos los detenidos con la excepción de los que cometieron delitos graves.
La amnistía entrará en vigor cuando los opositores desalojen todos los edificios administrativos, informaron las agencias ucranianas.


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