Manuel Alejandro Gil, el empleado del Ministerio de Bienestar Social que está sospechado de estafar a varios comercios con órdenes de provisión adulteradas, y sus parientes Hugo Cornejo y Adrián Lucero Alaggio, quedaron ayer en libertad con la anuencia de la fiscal Alejandra Ongaro.
Gil trabaja en una coordinación del Ministerio de Bienestar Social. Cornejo y Lucero no son empleados públicos, sino sus cuñados. Los tres están imputado de los delitos de hurto simple y adulteración y uso de documento privado y estafa porque falsificando firmas en 50 órdenes de provisión de la Subsecretaría de Política Social habrían estafado a varios comerciantes.
Lo que comprobaron fue recuperado por la policía e incluso algunas cosas fueron entregadas espontáneamente por los sospechosos. Lo que queda por investigar es la culpabilidad o no de ellos. Gil, días atrás, desvinculó a sus parientes y admitió que compró artículos del hogar, maderas, chapas e hierros con esas órdenes, pero que él no las robó sino que las encontró tiradas en una esquina.
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