Estaba todo armado para un festejo y terminó con un gimnasio desolado

Estaba todo armado para un festejo y terminó con un gimnasio desolado
El reñido escrutinio tuvo en ascuas a los militantes seguidores de Rosana Bertone hasta el último momento. En principio el gimnasio del Colegio María Auxiliadora estaba colmado de simpatizantes, los medios nacionales transmitían en directo y hasta una pantalla gigante que acompañaba el escenario dispuesto para el discurso de la candidata.
Con el correr de los resultados el lugar se fue despoblando y se esperó hasta último minuto que la Diputada llegara. Pero eso nunca pasó.

La euforia duró apenas una hora. Cuando se comenzaron a anunciar los primeros restltados -incluso las bocas de urnas-, el gimnasio parecía que iba a desbordar, pero cuando por los parlantes se cortó la emisión de las radios locales, las caras comenzaron a cambiar.

Al cabo de un par de horas los militantes comenzaron a abandonar el lugar, cuando los datos ya no eran favorables. Incluso las doscientes personas que esperaron hasta último momento ver a Rosana Bertone no lo consiguieron ya que la candidata no se acercó y envió a su compañero de fórmula Martín Perez, que al subir el escenario habló ante una escaza concurrencia y para algún medio que se quedó rezagado.

Incluso las primeras palabras del ministro del Interior, Florencio Randazzo, que al pisar la ciudad planteó que “Fabiana Ríos también era una aliada del Gobierno nacional”, terminó por desplomar el ánimo de los seguidores de Rosana Bertone.

En síntesis la candidata que estuvo prácticamente desparecida a lo largo de la campaña proselitista, que nunca se mostró en público, y evitó a la mayoría de los medios de comunicación, que no participó de cuanto debate se la convocó, también estuvo desparecida al momento de hablar ante su gente.

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