El equipo del ministro de Economía, Axel Kicillof, insiste en que no topeó las paritarias y agregó que los acuerdos cerraron por encima de la inflación esperada.
El 27% y monedas por el que firmaron los gremios de referencia ayer en la Casa Rosada dejó conforme al Palacio de Hacienda, que tuvo una fuerte participación en las negociaciones salariales de este año. Desde el Gobierno confían en que la suba de sueldos reactivará la economía.
Lo cierto es que la intervención del economista “mano derecha” de la presidenta, Cristina Fernández (así lo calificó ayer ella), fue inocultable, pero el ministro resaltó que, mientras se mencionaba que su intención era que los aumentos ronden el 25%, la media estuvo entre el 27% y el 28 por ciento. “Todos acordaron por encima de la inflación esperada” sostuvieron ante este medio desde el equipo ministerial ayer. “La inflación va a ser en 2015 de unos diez puntos menor a la del 2014, medida bajo cualquier índice”, remarcaron.
Según el Palacio de Hacienda, incluso el índice Congreso (o “patio Bullrich”, como le dice Kicillof) reconoce una desaceleración. Así y todo, ese guarismo, resultado de la mezcla de consultoras poco conocidas, dio un 29%, según dio a conocer la diputada ex ministra de Trabajo de la Alianza anteayer. El número de las paritarias cerró cercano al 27,5% de inflación esperada que publicó la Universidad Di Tella esta semana, y que dio el número más bajo desde 2008. No es el número que manejan en el Gobierno, que esperan una suba de precios de entre el 22% y el 24% para el último año de la gestión de Cristina, pese a que frente a los micrófonos los economistas del CENDA sostienen que la cifra no superará el 20 por ciento.
Pero la Di Tella mostró algo que sí preocupa en el Ejecutivo: que la inflación que esperan los sectores más populares es mucho más alta que la que vislumbran los que tienen ingresos más altos. Es que el Gobierno busca que el consumo interno repunte en lo que queda para que se reactive la economía.
El objetivo que continúa en la mira de Economía es el de evitar que la suba salarial se traslade a un incremento de precios similar.
Por eso, en el Ministerio circula un documento que muestra que la masa salarial de las principales ramas de alimentos no supera en los costos el 10 por ciento. Esos datos son los que usan de herramienta los funcionarios frente a los empresarios en las negociaciones de pauta de precios.
Esta posición de Economía de seguir de cerca los precios y paritarias es vista desde afuera como una intención del kicillofismo de seguir después de diciembre: si hay esmero porque disminuya el crecimiento de la nominalidad, es porque la meta es mantener las cuentas aunque sea un año más.

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