"Brasil está en el camino correcto", señaló la directora del organismo.
RÍO DE JANEIRO (De nuestro corresponsal).- El espaldarazo del Fondo Monetario Internacional (FMI) a Brasil llegó en el momento más apropiado para aumentar la confianza de los mercados en el gigante sudamericano. Poco antes de que el gobierno de Dilma Rousseff anunciara ayer un enorme recorte presupuestario (ver aparte), la directora general del organismo, Christine Lagarde, aplaudió los cambios en la política económica, aunque se enfrenten resistencias internas.
"Brasil está claramente en el camino correcto", dijo la funcionaria durante una conferencia en Río, que puso fin a sus dos días de visita al país. Anteayer, se reunió con Dilma en el Palacio del Planalto.
Lagarde destacó el "coraje político y la determinación" del equipo económico dirigido por el ministro Joaquim Levy, que desde que asumió en enero se puso objetivos muy claros de ajuste para poner las cuentas públicas en orden: un superávit fiscal de 1,2% del PBI este año, y del 2% para 2016 y 2017. Durante la campaña que la llevó a la reelección, en octubre pasado, la propia Dilma había rechazado los recortes, pero una vez garantizada la victoria dejó de lado sus promesas electorales y asumió una línea más pragmática, pese a las críticas de su propia fuerza, el Partido de los Trabajadores (PT).
Después de cuatro años de una notoria desaceleración del crecimiento, los pronósticos nacionales e internacionales apuntan a que en 2015 Brasil caiga en una recesión, con una contracción de la economía de más del 1%. La caída de la actividad ya se siente en el desempleo y en el malestar social, a lo que se suman las condenas por la mala gestión de Petrobras, la petrolera estatal que fuera orgullo de los brasileños y ahora sinónimo de corrupción por el multimillonario esquema de cobro de sobornos descubierto en su interior y que involucra a las principales constructoras del país.
"Brasil está hoy en una coyuntura un poco delicada, porque la demanda global cayó y continúa cayendo la actividad doméstica. Es imperativo impulsar el crecimiento", señaló Lagarde, y subrayó que el refuerzo de las políticas macroeconómicas es la mejor manera de preservar la estabilidad y aumentar la protección contra los choques externos.
En este sentido, destacó que el "trípode macroeconómico" de responsabilidad fiscal, tipo de cambio flexible y metas de inflación ayudarán a mejorar la productividad, alentar la confianza y promover la inversión.
"Es animador ver que el gobierno brasileño está siguiendo esa estrategia. Está claro que, en un contexto de desaceleración del crecimiento, esa postura es blanco de críticas. Nuestro análisis, sin embargo, indica que una nueva dosis de estímulos [como las políticas anticíclicas adoptadas para capear la crisis mundial de 2008-2009] podría amenazar la credibilidad arduamente conquistada por los esfuerzos del pasado. Tal credibilidad es particularmente importante para restaurar y sustentar las perspectivas de un crecimiento fuerte, equilibrado e inclusivo", defendió Lagarde.
La directora del FMI evitó referirse específicamente a las investigaciones judiciales en torno al escándalo de Petrobras, pero apuntó: "Desde un punto de vista amplio, la falta de transparencia, de certeza, el mercado gris y la corrupción son frenos al desarrollo económico y al crecimiento. Todo lo que se haga para eliminarlos es muy bienvenido y debe ser alentado".


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