"Error de tipeo", explicaron en el Molas

"Error de tipeo", explicaron en el Molas
Las autoridades del hospital Lucio Molas informaron ayer sobre el caso de la supuesta sobrefacturación de estudios realizados en un laboratorio privado y dijeron que se debió a "un error de tipeo" cometido por un empleado administrativo.
El director médico asociado del establecimiento, Rubén Dayán, afirmó que se quiso facturar 660 pesos y que la "orden de prestación-auditoría" consignó un cero de más en la orden de prestación y puso 6.600 pesos.

"En este caso puntual fue un error administrativo. Tenemos detectado por el Centro de Sistematización de Datos (Cesida) quién fue el administrativo que cometió el error, que en vez de escribir 660 pesos, que es lo que costaba ese estudio en el mes de junio, puso 6.600".

Dayán explicó las verificaciones a las que se someten los pedidos de estudios y dijo que "si con todos estos controles se puede pensar que hay falta de transparencia y posibilidades de corrupción, no sé qué más se puede hacer, yo creo que es suficiente".

Hace dos días LA ARENA publicó que una derivación realizada a un prestador para una hacer una "videodeglución" que cuesta 750 pesos había sido facturada por 6.600 pesos. Se sospechó entonces de una sobrefacturación de los servicios, ya que había pasado el control del médico auditor dado que tenía su firma. La práctica había sido autorizada fuera del hospital "por falta de equipamiento e infraestructura" por el director Dayán.

Pasos.

Dayán indicó que "el mecanismo de pedido de estudios es el siguiente: el médico considera que el paciente necesita un estudio, así que ese pedido pasa por Auditoria Médica, previo paso por Servicios Sociales para saber si ese paciente tiene o no obra social. El auditor médico si lo considera, autoriza el estudio. Una vez completado ese paso y si no hay infraestructura para hacerlo en el hospital, pide autorización a la dirección para solicitarlo a un externo. Dirección autoriza y una vez aprobado, pasa a hacerse la orden de prestación de ese estudio. En ese momento, por un error de tipeo del empleado administrativo, se puso 6.600 pesos de costo en lugar de 660 pesos. Igualmente, se pidió ese estudio que, creo, el único lugar donde se realiza es en Diagnosis".

El funcionario indicó que el estudio se realizó aunque antes "el Sempre cambió los valores. A fecha 1 de julio, de 660 pesos que costaba pasó a 750 pesos. Como el estudio se llevó a cabo el día 4 de julio, Diagnosis nos envió un fax donde explicaron que el estudio se cobraría a un costo de 750 pesos". Dayán indicó que la facturación del centro privado llegó el día 6 de agosto, incluido el estudio cuestionado, facturado por 750 pesos. "Eso volvió a Auditoria de Facturación, ellos controlan y es el pasado viernes (23 de agosto) que otro empleado administrativo detectó que estaba facturado por Centro Radiológico por 750 pesos y que la orden que se había enviado por error, era de 6.600 pesos", dijo el director.

Aclaró que entonces "se corrigió la equivocación y se envió la documentación al departamento Administrativo Contable, en donde controlan la facturación y lo hecho. Una vez concretado ese paso, se envía a la dirección del establecimiento, quien autoriza que pase a Contaduría General, área que vuelve a controlar todo lo actuado. Si está todo bien, da la orden a Tesorería para que se pague", puntualizó.

Las dudas persisten

La versión oficial dada ayer desde el hospital Lucio Molas sobre la supuesta sobrefacturación de un estudio en un instituto privado indicó que en realidad se quiso facturar 660 pesos y un empleado administrativo consignó un cero de más en la orden de prestación y puso 6.600 pesos.

Sin embargo, las dudas persisten. Ese "error" tiene la firma del médico auditor. Esto es, no solo hubo un error de un empleado, sino que ese "error" está firmado por el médico que debe controlar y por eso se llama "auditor".

La explicación fue dada a conocer dos días después de la publicación del caso en este diario y luego de un largo día de silencio. Si la explicación era tan sencilla, ¿por qué demoraron y se negaban a atender la requisitoria periodística?

Salud Pública aduce que recién el viernes les llegó la información de este "error de tipeo", pero el diario tiene las pruebas de la presunta sobrefacturación desde el mes de julio. Pero aún admitiendo que tuvieron las autoridades recién la información el viernes, la pregunta es por qué el lunes, cuando se publicó la sospecha de una sobrefacturación, no salieron a responder.

De acuerdo a la versión oficial, un empleado administrativo del hospital anotó 6.600 pesos en vez de 660 y nadie se dio cuenta. Hasta que la empresa que realizó la práctica facturó al Estado. Pero la empresa facturó 750, no 660.

Para responder a esto, la versión oficial indica que justo en julio aumentaron las prestaciones de 660 a 750, sin embargo la práctica se prescribió en la empresa privada el 25 de junio, es decir, antes de la fecha del incremento, pero igualmente se facturó 750. Por lo tanto el error de tipeo por un cero de más debería haber consignado 7.500 como monto final en lugar de 6.600.

Demasiadas dudas como para adjudicarle todo a un "error de tipeo".

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