Enojo y alivio en el mundo árabe y elogios en Occidente

Algunos países árabes repudiaron el asesinato de un “mártir”, en tanto otros festejaron el fin de un “pilar del mal”. En América latina las reacciones también fueron encontradas

Aquellos que lo veneraban rezaron para que el dato no fuera verdad, pero muchos en el mundo árabe sintieron que la muerte de Osama bin Laden debería haber ocurrido hace mucho tiempo. La noticia que por estas horas acapara la atención del mundo fue recibida con sentimientos encontrados en Oriente Medio. Para algunos Bin Laden fue el único líder musulmán en llevar la guerra santa al corazón del enemigo. En tanto otros creen que el líder de Al Qaeda creó una catástrofe para el mundo musulmán debido a que Estados Unidos respondió con dos guerras, en Afganistán e Irak, y la palabra “Islam” pasó a ser asociada con “terrorismo”.

En el caso de las grandes potencias occidentales, la satisfacción por la noticia fue unánime. En América latina, en cambio, las reacciones fueron variadas, pasando por elogios, críticas y voces de alerta ante posibles represalias terroristas.

La muerte del líder de Al Qaeda puso de relieve las profundas diferencias que dividen a súbditos de gobernantes y a radicales de moderados en el mundo árabe. La Autoridad Nacional Palestina (ANP) respaldada por Occidente dio la bienvenida a la muerte de Bin Laden como algo “bueno para la causa de la paz mundial”. Su rival islamista Hamas, un potencial socio en un Gobierno de coalición, deploró en cambio el hecho como un “crimen” de EE.UU., al tiempo que definió al jefe de Al Qaeda como “un combatiente de la guerra santa musulmana” que recibirá “la misericordia garantizada a los mártires”.

En Arabia Saudita, la tierra natal de Bin Laden que le quitó la ciudadanía luego del 11-S, el gobierno declaró que espera que su muerte “acabe con los pensamientos equivocados que están detrás del terrorismo”. Pero en las calles la atmósfera era de incredulidad y dolor.

“Siento que todo es una gran mentira. Lo amo y ante mis ojos es un héroe y un jihadista”, dijo un saudí en Riad.

En Yemen, la tierra ancestral de Bin Laden y base de Al Qaeda en la Península Arábiga, y donde se ha combatido a la red por más de una década, las autoridades saludaron el ataque a Bin Laden, aunque no en público.

Como era de esperar, Francia, Alemania y Gran Bretaña saludaron “la derrota histórica al terrorismo”, en palabras del mandatario francés Nicolas Sarkozy.

A nivel regional, algunos gobiernos latinoamericanos lo recibieron como un triunfo frente al terrorismo, pero también hubo críticas y voces de alerta.

“No deja de sorprender cómo se ha naturalizado el crimen y el asesinato, y cómo se celebra”, dijo el vicepresidente de Venezuela, Elías Jaua. La opinión fue compartida por el canciller de Uruguay, Luis Almagro, quien dijo que “ninguna muerte debe ser celebrada” y que Bin Laden debió “pagar por sus crímenes frente a la justicia”.

Entre los que han respaldado sin tapujos la operación contra el terrorista mas buscado del mundo están los gobiernos de Colombia, Chile y México. El presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, llamó a “perseverar” en la lucha mundial contra el terrorismo y felicitó a Obama por la “contundente” operación.

Brasil, en cambio, expresó su esperanza en que la muerte de Bin Laden “no desencadene más violencia” en el mundo, aunque condenó “todas las formas de terrorismo”.

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