Hubo una fuerte autocrítica puertas adentro de la Unión Industrial Argentina debido a que las quejas hacia el Gobierno por el nivel inflacionario fueron acompañadas por una suerte de convalidación del reclamo gremial del 40 por ciento. “Si decimos que ese es el ritmo de la inflación, ese será el piso del reclamo salarial de Moyano”, alertó un industrial pyme en la mesa chica de la UIA.
Bajo la tensa discusión por el pago de un bono de fin de año, que varias empresas pequeñas y medianas anunciaron la imposibilidad de afrontar, los hombres de negocios encendieron sus luces anaranjadas por una batalla salarial cuando aún esté en análisis la posibilidad de la recuperación de la actividad económica.
El ministro de Economía, Axel Kiciloff, en su visita a la última Conferencia Industrial de la UIA, les reprochó a los dueños de empresas los análisis inflacionarios. “Se les va a venir en contra”, les advirtió en el medio de una charla informal en el VIP del Sheraton de Pilar, en donde se realizaba la cumbre empresaria.
“Si nosotros admitimos que la inflación es del 40 por ciento, el año que viene nos van a poner como piso ese número y va a ser imposible de acordar”, enfatizó un empresario que tiene en su fábrica más de 100 empleados a cargo. El gran temor es al pedido de la CGT de Hugo Moyano.
En 2014, Camioneros -el gremio de referencia del gremialismo opositor- logró romper la barrera del 30% preferida por el Gobierno y firmó una paritaria del 33. El espacio de mayor holgura en entendimiento fue el de Alimentación, que acordó el 37 por ciento.
“Si es para medir la negociación salarial, entonces para mí la inflación es del cero por ciento”, dijo entre risas irónicas un gerente de una de las empresas más poderosas del país, y que llevan sus negocios mucho más allá de las fronteras argentinas. Lejos de ahuyentar los malos augurios sobre suba futuras de precios, adelantó una férrea discusión entre patronales y gremios.
Un empresario, cuya firma es referente en las economías regionales, admitió que un debate por aumento de salarios en torno al 25% es considerado un éxito para el año próximo. “Es muy temprano para hablar de paritarias pero es verdad que junto al bono que piden los gremios, ya se empieza a hablar de las negociaciones del año próximo”.
El número 40 asustó a muchos empresarios. “Las pymes tenemos un margen mínimo de maniobra porque hemos sostenido el nivel de empleo en el medio de la caída de la producción y de las ventas pero es inviable un acuerdo del 40% con ganancias prácticamente evaporadas”, alertó un dirigente empresario del territorio bonaerense.
El Gobierno desnudó que balances de las grandes empresas que cotizan en bolsas fueron muy positivos durante este año aunque los dueños de fábricas rechazaron ese indicador como número de referencia. “Nosotros venimos pidiendo desde hace tiempo el ajuste por inflación de los balances porque no es una ganancia neta sino que está esmerilada por el aumento de precios”, respondió un industrial consultado por este medio.
En este escenario, los empresarios buscarán validar los números del INDEC aunque no los reconozcan como reales. Pero al igual que en el lanzamiento del nuevo IPCNu -cuando se negociaban los salarios 2014- mostrarán su mejor cara para lograr acuerdos que no impacten en la competitividad.
En tanto, el Gobierno alertó hacia los dos sectores: pretende un salario ascendente para sostener el nivel de consumo y un fortalecimiento del mercado interno; mientras que reclamó a los trabajadores responsabilidad a la hora de pedido de aumentos salariales en pos del cuidado de los puestos laborales.


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