Lanzado a lograr su tercer mandato, el gobernador José Alperovich confirmó que su vice, para el 2011, será nuevamente Juan Manzur. A partir de ahora, todos los dirigentes empezarán a tejer su futuro político. La segunda alternativa, en caso de que la Justicia impida la re-reelección de Alperovich, es la fórmula Beatriz Rojkés de Alperovich-Sergio Mansilla
El actual vicegobernador en uso de licencia, es para muchos de los peronistas que están en el entorno alperovichista, un hombre cuestionable desde distintos puntos de vista. Tanto por la poca militancia que tiene por estas tierras, como por el hecho de haber dejado una “bomba de tiempo” en el ministerio de Salud Pública de la provincia, como el caso Funsal, y que estalló en la propia cara de Pablo Yedlin, su suceder en el ministerio.
Pero más allá de esa elección del gobernador, los distintos dirigentes que hoy se identifican como alperovichistas, interpretan que la única oposición política de cara a las elecciones de agosto de 2011, estará puertas adentro y no, entre las otras fuerzas políticas.
Es que ya lo dijo el propio Alperovich varias semanas atrás, de que todos los intendentes deben “repetir” mandato y así los habilitó para que vayan en una supuesta lista oficialista. Pero como un buen vendedor de autos, porque esa cualidad nunca la dejó de lado, ofrece a todos por igual la posibilidad de competir por los distintos cargos electivos. Incluso, llegó a liberar los cercos que cada dirigente había levando en los circuitos electorales, de modo que la pelea entre peronistas y alperovichistas será a cara de perros. Quizás por eso, el gobernador repite cada vez que puede, que todos deben trabajar hasta el último día. Nadie tiene su lugar asegurado, por más que en las últimas elecciones haya aportado para la causa.
De esas peleas se nutre el esquema re-reeleccionista puesto en marcha por el gobernador, desde el mismo momento que confirmó a Juan Manzur como su compañero de fórmula o bien, cuando mandó al consultor Hugo Haime a desparramar a los cuatros vientos de que “había José para rato”.
Todos son mensajes son para “encolumnar a la tropa” detrás suyo. Un juego de palabras y gestos que al gobernador le encanta llevar a la práctica. Por eso, a nadie le niega la posibilidad de armar un partido o una lista, siempre y cuando le reporte uno, dos o miles de votos en las urnas.
Con las cartas puestas sobre la mesa, algunos ya tienen en claro que Alperovich va por todo. Tomando la frase que hizo célebre su esposa. En tanto, la senadora nacional Beatriz Rojkés de Alperovich, es la segunda alternativa, siempre y cuando la Justicia le niegue un tercer mandato a su esposo.
En ese caso, comenzarían disputas por el segundo lugar de poder. Mientras la senadora y presidenta del Partido Justicialista tiene entre sus preferencias al senador Sergio Mansilla, los peronistas que hasta aquí están mansos y tranquilos bajo el poder de José, no aceptarían tan sueltos de cuerpo esa bendición. “No es lo mismo”, admitió un legislador peronista, al considerar que un referente indiscutible sería Osvaldo Jaldo. El ministro del Interior contaría con mayor consenso que el senador Mansilla, tanto entre los legisladores como en los intendentes del interior. Precisamente, allí está el mayor sustento político con el que contaría el hombre de Trancas.
Pero Mansilla es el hombre de José, el que cuida la banca de senador para el gobernador, si así hace falta. Y es el ex arquero de fútbol, el único que entra y sale de la casa del matrimonio gobernante, sin tocar el timbre. Con esa luz de ventaja sobre el resto, se podría inferir que también hay Mansilla para rato.







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