MADRID.- La disputa entre ellos fue sorda, solapada, pero sin cuartel y cargada de desprecio. Así fue la puja por la prevalencia en esta capital entre los lobbistas y asesores del entonces secretario de Transporte, Ricardo Jaime, y el embajador argentino en España, Carlos Bettini, según surge de los mails recuperados por la Justicia y el relato de empresarios españoles que dialogaron con La Nacion.
"Cuidémonos de este bicho, pues vive queriendo saber y averiguar en qué andamos para tirarnos la mierda que él mejor [sabe] tirar", le alertó Vázquez a su socio en esta capital, el 21 de octubre de 2005, con dos frentes en los que le pidió especial cautela: el de los posibles negocios con Telefónica de España, Aguas de Barcelona y Aerolíneas Argentinas -entonces en mano de la familia Pascual-, y el de los fondos para la campaña electoral.
"El embajador ha hecho todo lo posible contra nosotros, tanto por lo del acuerdo como por lo de la Recaudación", expuso Vázquez, con mayúscula en la última palabra. Y sólo tras cargar contra Bettini, retomó el tema de Aerolíneas. "Volviendo a lo de AA, los próximos días/semanas serán los mejores para arreglar lo que sea necesario y obtener las ventajas que se necesiten."
El fastidio de Lorente, sin embargo, era sustancial, porque lo sentía merodear a Bettini, que sostiene que nunca llegó a conocer cara a cara al socio de Vázquez en esta capital.
"Efectivamente -redactó Lorente-, el embajador está sobre los Pascual y anda enredando: que sepamos, porque así nos lo han dicho las empresas: en Telefónica y en Aguas, por lo menos. También le pidió a Pepe Recio que le abriera las puertas en Renfe -cosa que éste no ha hecho, naturalmente-. Pero no nos damos por enterados. Lo único que me preocupa es que líe lo de la recaudación, pero en los trenes no tiene nada que hacer."
José Aureliano "Pepe" Recio es el ex consejero del banco BBVA y socio de una consultora que dirige junto con Carlos Solchaga, ex ministro de Industria y de Energía y luego de Economía del gobierno del socialista Felipe González. Juntos prestan servicios a clientes de primera línea como Telefónica de España, Repsol y Endesa.
El motivo por el cual Recio y Solchaga no ayudaron a Bettini sería que Lorente y el ex ministro de Felipe González habían sido "compañeros en el antiguo Banco de Vizcaya", según le reportó el propio Lorente a Vázquez en abril de ese año. "Nos están ayudando en mover cosas de los ministerios y me ha apuntado la posibilidad de que hagamos cosas juntos ahí. Piénsalo, por si acaso", abundó.
Bettini, por su parte, mantiene su silencio público. La Nacion intentó contactarlo, pero días atrás retornó a la Argentina para participar en los preparativos de la XX Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado que se celebrará en Mar del Plata, el viernes y el sábado próximos.
A través de su vocera, Bettini indicó a este diario que "no conoce ni conoció" a Lorente y dijo ignorar de qué se tratan las negociaciones y comisiones que surgen de los correos electrónicos: "El embajador se enteró de su existencia por la publicación de la noticia en los últimos días, de modo que nunca mantuvo contacto alguno con Lorente. Y, como todo el mundo, espera que el caso se esclarezca lo antes posible".
En la misma línea, Lorente afirmó incluso ignorar quién es el embajador designado ante España desde mediados de 2004. "¿Bettini? ¿Quién es Bettini?", retrucó ante la consulta de La Nacion. "De verdad que no sé quién es Bettini. Yo ni le conozco, ni he tenido ninguna reunión con él."
"Consejo remunerado"
En los correos electrónicos que intercambió con su socio y asesor de Jaime, sin embargo, parece mostrar un conocimiento preciso de los movimientos de Bettini en esta capital, al punto que en el mail que tituló "Recaudación", de agosto de 2005, le detalló a Vázquez que, entre los grandes empresarios españoles, "todos han tenido tratos con el embajador, que les promete el oro y el moro a todos por gestionarles sus problemas".
Según detalló Lorente, que le cursó copia de su correo a su otro socio en las tareas de campaña, el catalán Andreu Campanario Ponga, Bettini "se mueve cotidianamente entre ellos, ofreciéndoles ayuda y consejo remunerados. Lo que le hace candidato a representante «oficial» para cuestiones como la que nos ocupa. Aunque sobre el tema no ha pedido nada a nadie, se les antoja como el que hubiera sido más fácil que interviniera".
Lorente, sin embargo, no fue el único que le enrostró a Bettini facturar servicios como lobbista mientras ocupa la embajada argentina en esta capital. Según relataron dos empresarios españoles a este diario durante los últimos días, el ex pope de Aerolíneas Argentinas, Gonzalo Pascual, le cuenta a quien quiera escucharlo que Bettini cobra 750 euros su hora de consultoría.
La respuesta de Vázquez a su ladero madrileño fue entre tajante e irónica. "Sabía que te sorprendería por qué no se lo piden al embajador", le dijo al abordar el espinoso mundillo de la recaudación para la campaña. "Es muy simple: desconfían de él en todo y sólo lo usan lo necesario, y no todo lo que el embajador le gustaría que lo usen."


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