EE.UU.: suba inesperada de los pedidos de subsidio por desempleo

La demanda de un amplio rango de bienes manufacturados cayó inesperadamente en enero en Estados Unidos, mientras que los pedidos de subsidios por desempleo volvieron a crecer la semana pasada, en un nuevo traspié para la recuperación de la mayor economía del mundo.
El Departamento de Comercio informó que los nuevos pedidos de bienes duraderos, excluyendo transporte, cayeron un 0,6% el mes pasado, tras subir un 2% en diciembre. En tanto, el número de personas que solicitaron un subsidio por desempleo subió en 22.000 a 496.000 la semana pasada, informó el Departamento de Trabajo. Se trató de la segunda alza semanal y superó las previsiones del mercado de 455.000 pedidos.

"El alza de los pedidos de subsidios por desempleo y las débiles órdenes (de bienes duraderos) sugieren que la economía se está contrayendo en la primera mitad del primer trimestre", dijo Chris Low, economista jefe de FTN Financial. "Pero no hay razón para pensar que es el inicio de una segunda recaída, un ajuste es un procedimiento operativo estándar en las recuperaciones", agregó.

El débil informe económico combinado con amenazas de las agencias de calificaciones de una posible rebaja de la nota de la deuda soberana de Grecia presionaron sobre los mercados accionarios (ver F&M). Los datos de EE.UU., que se conocieron un día después de que un informe mostró que las ventas de casas nuevas se hundieron a un mínimo histórico en enero, apoyaron la idea de que el crecimiento económico se desacelerará en el primer trimestre, tras un sólido avance de 5,7% en el período octubre-diciembre.

"El (crecimiento) del primer trimestre dependerá más de cómo se comporta el consumidor estadounidense y qué niveles de producción tiene el sector manufacturero. Está más ligado a la economía subyacente que a factores técnicos temporales", advirtió Andrew Gledhill, de Moody’s Economy.com.

Cumbre de la salud

Mientras el gobierno daba a conocer estos datos económicos, el presidente Barack Obama mantenía en Blair House, frente a la Casa Blanca, una trabada cumbre con republicanos y demócratas sobre la reforma del sistema de salud, la cual fue transmitida en vivo por la televisión y concluyó sin acuerdos tras siete horas de debate.

Aunque al comienzo del encuentro Obama había llamado a centrarse en "las cosas" en las que están "de acuerdo", terminó admitiendo que no sabe si se podrán "acercar posiciones", aunque adviritó que seguirá adelante sin la oposición republicana si es necesario.

Obama los había convocado para discutir la última versión de la reforma elaborada por el Ejecutivo, que combina elementos de las dos versiones aprobadas en el Senado y la Cámara baja. Pero los republicanos insistieron en que hay que volver a debatir "desde cero", algo que Obama rechaza.

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