EEUU y Rusia reflotan el "Ginebra-II" mientras negocian sobre Siria

EEUU y Rusia reflotan el "Ginebra-II" mientras negocian sobre Siria
Los cancilleres de Rusia y Estados Unidos, Sergei Lavrov y John Kerry, acordaron que a fines de septiembre definirán la fecha de la cumbre para la paz "Ginebra II", tras 2 días de negociaciones por el control internacional del arsenal químico sirio.
Así lo señalaron los jefes de las diplomacias rusa y estadounidense en rueda de prensa en Ginebra, junto al mediador de la ONU para Siria, Lakhdar Brahimi, quien desde hace quince meses está al frente de una misión diplomática que busca poner fin a la guerra civil que ya causó más de 100.000 muertos y al menos 2 millones de refugiados.

La reunión en la que se fijará la fecha de la cumbre, que da nuevo oxígeno a la opción diplomática en medio del extenso conflicto, tendrá lugar en Nueva York el 28 de septiembre, al margen de la Asamblea General de la ONU de la que Kerry y Lavrov también participarán, informó la agencia de noticias EFE.

"Discutimos sobre el trabajo que cada uno tiene que hacer" para que se concrete la conferencia de paz donde las partes involucradas en la guerra civil siria definirán la salida al conflicto y en la que necesariamente debe haber representantes de ambos bandos, explicó Kerry.

"Ambos estamos muy preocupados por el aumento de la espiral de destrucción en Siria. Las dos partes están provocando cada vez más refugiados y más catástrofe humanitaria", expresó el secretario de Estado.

Tanto Kerry como Lavrov reconocieron que no arribaron por ahora a un acuerdo sobre los detalles técnicos clave y los mecanismos para que, en el marco del acuerdo alcanzado con Siria, la comunidad internacional supervise el arsenal tóxico del gobierno sirio, objetivo de la reunión que se realizó ayer y hoy.

Entre los puntos de fricción figura -según fuentes diplomáticas citadas por DPA- el de si se debe o no amenazar a Damasco con una resolución del Consejo de Seguridad de la ONU que contemple medidas de fuerza, si el país árabe no mantiene su palabra de mostrar y destruir sus armas químicas.

Estados Unidos desea que la amenaza conste en la resolución, mientras que Rusia lo rechaza. Las negociaciones en Ginebra, que en principio iban a terminar hoy, podrían seguir el fin de semana.

La posibilidad de supervisión internacional del arsenal, que dio un brusco giro a los acontecimientos en momentos en que Washington amenazaba con un ataque inminente a Siria -país al que acusa de utilizar armas químicas contra civiles-, abrió una tenue luz a la vía diplomática, aunque la solución aún se vislumbra lejana y la represalia estadounidense no está descartada.

El ataque químico, perpetrado el 21 de agosto en las cercanías de Damasco, fue acreditado por la organización humanitaria Médicos sin Fronteras (MSF), pero sobre su autoría existen acusaciones cruzadas entre el Ejército y los rebeldes armados, y el tema no está zanjado aún de modo oficial.

Poco después de este anuncio, el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, señaló que el gobierno sirio cometió "muchos" crímenes contra la humanidad y que espera que el informe de los inspectores confirme el ataque químico.

El informe, agregó el coreano, aportará pruebas "abrumadoras" sobre el uso de armas químicas en el ataque del mes pasado contra civiles y posiciones rebeldes, algo que no figuraba en el mandato original de esa comisión. Ban no identificó a los responsables.

El presidente estadounidense, Barack Obama, dijo que confía en que las negociaciones en Ginebra den fruto para poner bajo control internacional el arsenal de armas químicas sirias.

Obama subrayó a continuación que cualquier acuerdo que se logre debe ser "verificable y ejecutable", en declaraciones que hizo tras reunirse en la Casa Blanca con el emir de Kuwait, jeque Sabah al Ahmad al Sabah.

"Nuestros dos países están de acuerdo en que el uso de armas químicas que vimos en Siria fue un acto criminal", dijo Obama en referencia al ataque del 21 de agosto por el que acusa al gobierno de Bashar Al Assad.

Al Assad solicitó ayer sumarse a la Convención sobre Armas Químicas, que prohíbe su uso, producción, almacenamiento o proliferación, pero condicionó este hecho a que Washington deje de amenazar con un ataque militar.

Damasco informó oficialmente a la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas (OPCW) de su intento de adhesión y le pidió ayuda técnica, informó el organismo con sede en La Haya.

La cúpula de la oposición siria en el exilio se manifestó decepcionada y señaló que la solicitud de firmar el tratado internacional contra armas químicas constituye tan solo "un nuevo intento de confundir a la comunidad internacional", advirtió la Coalición Nacional Siria.

El conflicto en Siria comenzó a principios de 2011 como una protesta pacífica contra el gobierno, cuyo partido, el Ba`as (Renacimiento), llevaba más de medio siglo en el poder bajo un sistema de partido único.

Recién después, Bashar el Assad admitió la necesidad de cambios y comenzó a implementarlos, pero el conflicto fue recrudeciendo y ocupó todo el horizonte.

Con el correr de los días y los enfrentamientos, el reclamo inicial de una apertura democrática se convirtió en una sangrienta lucha entre las fuerzas armadas y distintos grupos de insurgentes armados, entre los que hay mercenarios extranjeros y miembros de Al Qaeda que tratan de controlar territorios.

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