EE.UU., más cerca de intervenir en Libia

Obama advirtió nuevamente que no descarta una ofensiva militar para apoyar a los debilitados rebeldes; analiza el envío de armamento

WASHINGTON.- Con cada paso que retroceden los rebeldes en Libia, aumenta la presión interna en Estados Unidos para que el gobierno de Barack Obama intervenga directamente en la salida del desgastado Muammar Khadafy del poder.

Todo eso, con la convicción creciente de que si la revuelta en Libia fracasa, la ola de derrota terminará salpicando a Obama y dañando aún más la percepción de Estados Unidos como poder internacional.

Así, con el correr de las horas y ante el nuevo rumbo de los acontecimientos, gana consistencia la peor pesadilla de un demócrata: el riesgo de ver a su país involucrado en un nuevo conflicto armado, cuando todavía no pudo salir de Irak ni de Afganistán.

"Quiero decirle al pueblo de Libia que vamos a estar de su lado", dijo ayer Obama, y pareció abrir más la puerta a que Estados Unidos se comprometa en la virtual guerra civil. "Condenamos la violencia injustificada. Aquellos que rodean a Khadafy serán responsabilizados por cualquier violencia que siga ocurriendo", añadió. Además, subrayó que está consultando con la OTAN en torno a un amplio rango de posibles medidas para ayudar a los rebeldes, incluso la salida militar.

El misterio es cómo involucrarse. Ante un abanico de opciones desagradables, lo que ayer cobró fuerza era la opción de armar a los rebeldes.

"Lo estamos estudiando", admitió el vocero presidencial, Jay Carney. Pero casi al mismo tiempo, el Departamento de Estado previno que una opción de ese tipo no sería legal, ya que violaría las normativas de Naciones Unidas, según recordó el vocero, Philip Crowley.

Pero en el Capitolio eso suena ahora como lo más sensato. "Supongo que muchas armas encontrarán su camino hacia [los rebeldes en Libia] por una vía u otra en las próximas semanas", admitió el titular del Comité de Relaciones Exteriores del Senado, John Kerry.

"Es hora de armar secretamente a los rebeldes", coincidió el demócrata Bill Richardson, mientras que el asesor para la Seguridad Nacional del ex presidente George W. Bush, Stephen Hadley, insistió en que esa opción "debería estar ya en la mesa en Washington".

El temor, aquí, es que por mucho que se conciba como "parcial" a un compromiso militar, éste termine arrastrando a una nueva guerra.

Mientras crece el debate en círculos políticos, Obama repitió ayer que "la opción militar está abierta", algo que en los medios locales se traduce o bien como la posibilidad de entregar armas a los rebeldes o bien como la alternativa de establecer una zona de exclusión aérea sobre Libia.

Quienes también tienen en cuenta esta opción son Gran Bretaña y Francia, que están esbozando una resolución para establecer una zona de exclusión de vuelos en Libia, aunque por ahora se trate de una medida contingente, y aún no se ha tomado la decisión de presentarla ante el Consejo de Seguridad de la ONU .

"La comunidad internacional monitorea de cerca la situación, y si Khadafy continúa atacando a la población libia, no creo que la comunidad internacional y la ONU se queden de brazos cruzados", advirtió el secretario general de la OTAN, Anders Fogh Rasmussen.

El sistema aéreo

Una zona de exclusión aérea implica, como paso inicial, una acción militar hostil contra el régimen libio. "Lo primero que hay que hacer es atacar su sistema de defensa aéreo", se sinceró el jefe del Pentágono, Robert Gates.

"Es curioso cómo un país que aún está en guerra puede volver a hablar de ella", comentó un diplomático europeo, en un desayuno de trabajo con corresponsales extranjeros, entre ellos La Nacion.

En forma paralela, lo que busca Obama es una acción diplomática conjunta, pero las divisiones dentro del Consejo de Seguridad de la ONU vuelven a poner en duda la opción de contar con su respaldo, por lo que esta semana será decisiva.

Mientras Gran Bretaña y Francia trabajan sobre la imposición de límites al espacio aéreo, China y Rusia, ambos con opción a veto en el Consejo de Seguridad, dijeron que rechazarán cualquier uso de la fuerza en Libia. ¿Qué ocurrirá si esa división no se supera? ¿Considerará Estados Unidos ponerse al frente de una acción militar al margen de la ONU?

"No quiero decir que eso esté más firme, sino admitir que es algo que se estudia", dijo Carney. Si las cosas siguen mal y no hay acuerdo internacional, Obama se verá forzado a una elección horrible: dejar que la revuelta fracase o actuar sin la ONU.

Mientras tanto, en medios locales se fortalece el discurso para no dejar pasar la "oportunidad" de desplazar a Khadafy y en el Congreso avanza la idea de armar a los rebeldes.

Tampoco parece sencilla la operatoria para llevarlo a cabo. Una posibilidad es lanzar armas y suministros desde el aire, tal como se hizo en Afganistán. Pero todos conocen el triste final de esa historia.

LAS ADVERTENCIAS

"Quiero decirle al pueblo de Libia que vamos a estar de su lado. Condenamos la violencia injustificada; aquellos que rodean al coronel Khadafy serán responsabilizados por cualquier violencia que siga ocurriendo"

BARACK OBAMA

Presidente de Estados Unidos

"La comunidad internacional monitorea de cerca la situación, y si Khadafy continúa atacando a la población libia, no creo que la comunidad internacional y la ONU se queden de brazos cruzados"

ANDERS FOGH RASMUSSEN

Secretario general de la OTAN

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