En una valiosa iniciativa para evitar la pérdida de la identidad cultural de uno de nuestros pueblos originarios, la Universidad Nacional de La Pampa y el Senado de la Nación financiaron la publicación de un libro sobre la lengua y la cultura del pueblo ranquel.
El "Curso de lengua ranquel" comenzó a gestarse hace 30 años, cuando un censo del gobierno pampeano detectó que el número de hablantes de ranquel había disminuido drásticamente en territorio pampeano. No sólo había pocos hablantes sino que la mayoría de los descendientes no conocía siquiera los rudimentos de su lengua ancestral.
"Los resultados que se vieron fueron bastante terribles", contó Ana Fernández Garay, coordinadora general del proyecto, en una extensa entrevista que mantuvo el jueves en Radio Noticias. "Hablantes fluidos de ranquel, que podían mantener una conversación en la lengua, eran más o menos un 5 por ciento de los encuestados. Primaba un 80 por ciento de gente que solo era monolingüe en español", detalló la especialista. Entre esos extremos había una franja intermedia de personas que oscilaban entre el "bilingüe pasivo", o sea que puede entender pero no puede producir palabras o frases, y otros que podían elaborar frases cortas. "Los datos del censo mostraban que el ranquel estaba desapareciendo, entonces se decidió empezar a recolectarlo, a documentarlo, con el fin de estudiarlo. A partir de ahí la Subsecretaría de Cultura decidió comenzar con el estudio del ranquel", reseñó.
En el año 2009, Ana Fernández Garay, dos docentes que enseñan ranquel en escuelas del oeste pampeano, un estudioso que trabaja en la didáctica del mapuche en Chubut, y otros especialistas comprometidos con el tema, presentaron a la Universidad Nacional de La Pampa un Proyecto de Extensión Universitaria (PEU) centrado en plasmar toda la información acumulada en esos años en un curso que facilitara la conservación, en primer término, y el aprendizaje del ranquel en forma concatenada. La Universidad aprobó el PEU, que se desarrolló exitosamente, y su resultado ya está a la vista. El viernes 7 de junio, el material se presentó en el Senado de la Nación en un acto que encabezó el vicepresidente Amado Boudou, y el 20 de junio se lo dio a conocer en la Universidad Nacional de La Pampa.
Didáctico.
El objeto del "Curso de ranquel" es divulgar la cultura y la lengua ranquel a través de clases y cátedras de nivel primario, dentro de la Educación formal. "La idea es que acompañe la labor que están desempeñando Nazareno Serraino y Daniel Cabral en el oeste de la provincia", explicó la profesora de Letras Maria Emilia Orden, otra activa participante del proyecto. Estos dos maestros "vienen trabajando desde hace años en propagar la cultura y la lengua ranquel, y llegar a las escuelas y las bibliotecas para que haya una aproximación al ranquel", destacó en las declaraciones que hizo, junto a Fernández Garay, en vespertino Aire Libre, dentro del espacio de temas científicos El Faro.
Lo ideal, indicó la joven profesora, es que el aprendizaje de la lengua se haga "con un acompañamiento docente" ya que sin ese apoyo la tarea se complica y los conocimientos pueden asimilarse en forma errónea. "El curso es muy didáctico, está organizado de manera que sean lecciones progresivas, está secuenciado, y tiene un acompañamiento contextual de historia y aspectos culturales" del pueblo ranquel, remarcó.
"Una cosa es ser hablante y otra es ser profesor de lengua", subrayó Fernández Garay al señalar la importancia de los aspectos metodológicos en la enseñanza de una lengua. "Todos hablamos español -ejemplificó- pero hay que tener una formación específica para enseñar el español en una escuela primaria o secundaria-; muchas veces la persona sabe la lengua pero no sabe cómo enseñarla. Entonces carece de teorías gramaticales y metodología de enseñanza".
La lengua ranquel tiene sus particularidades y su aprendizaje no es más complicado que "aprender cualquier otra lengua extranjera", consideró la lingüista. En el caso del ranquel, algunos aspectos gramaticales son más sencillos que en el castellano pero el uso de los verbos es muy diferente. Ese podría ser el aspecto más complicado para aprender esta lengua aborigen.
Por ahora, el curso se limita al soporte en papel. Durante la visita a Radio Noticias, las investigadoras alentaron la idea de llevarlo a un formato audiovisual, un avance que incrementará las posibilidades de preservación y de una correcta transmisión a los nuevos hablantes.
Seis vocales
A diferencia del español, la lengua ranquel tiene seis vocales, las cinco nuestras más una que se escribe ü. Esta vocal ranquel suena como una u española pero sin labializar. Es un sonido posterior, que se asienta en la garganta. Este es un ejemplo de la necesidad de llevar el curso a un soporte de audio o audiovisual ya que esta faceta de la lengua no puede ser cabalmente reflejada en el papel.
La lengua de “Pueblito Cabral”
El curso tiene 250 páginas, se estructura en 14 lecciones y cuenta con un anexo final. Cada lección incluye aspectos gramaticales, culturales e históricos del pueblo ranquel. Con un claro aspecto didáctico, cada capítulo finaliza con una propuesta de trabajo para ejercitar y fijar los conocimientos adquiridos. Las ilustraciones fueron realizadas por niños descendientes de ranqueles de Victorica, convocados por Mariela Cabral, una de las estudiantes de la carrera de Letras que participó en el proyecto de extensión.
El equipo que redactó el libro lo conformaron los docentes de lengua ranquel Daniel Cabral y Nazareno Serraino, el doctor Antonio Díaz-Fernández, la antropóloga María Inés Poduje; las doctoras Claudia Salomón Tarquini y María Alejandra Regúnaga, la especialista María Emilia Orden, las licenciadas Natalia Muguiro, Marta Susana Diez, Leonor Acuña, Melina Caraballo, y los estudiantes Belén Apud Higonet, Daniela Aguirre, Claudio Montecino y Mariela Ayelén Cabral. Garay fue la coordinadora general.
La variedad lingüística reflejada en el texto es la que hablan los miembros de la familia Cabral, habitantes en su mayoría del llamado “Pueblo Cabral”, en la Colonia Emilio Mitre. El vocabulario y las estructuras incluidas fueron obtenidas durante el trabajo de campo iniciado en 1983, cuando todavía vivían Juana Cabral de Carripilón, su esposo Ambrosio Carripilón, Veneranda Cabral de Cabral y su esposo Enrique Cabral. Todos ellos colaboraron como “consultantes” para documentar el idioma que hablaban los pobladores originarios, su cultura y parte de su historia.

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