Los industriales de la alimentación advirtieron acerca de la pérdida de competitividad de las economías regionales y aseguraron que en algunos rubros la caída en las exportaciones en lo que va de 2013 superó la barrera del 20 por ciento.
Según un informe publicado en La Nación, en COPAL destacan que la industria de alimentos y bebidas representa el 25% del PBI industrial y el 28% de los puestos de trabajo del sector manufacturero, y señalan que la situación es especialmente preocupante en algunos rubros de alto valor agregado, como golosinas, que cerró el trimestre con una baja de 22,9%; aceite de oliva (-19,6%); dulces y mermeladas (34,8%); lácteos (-25,6%), y chocolates (-15,1 por ciento). Apenas un poco mejor les fue a la industria vitivinícola -que tuvo un descenso en sus ventas al exterior de 5,8%- y a la pesquera, con una caída de 3,8 por ciento.
A la hora de explicar las dificultades que enfrenta la industria, en COPAL afirman que hay una combinación de factores externos e internos. A nivel internacional, la principal preocupación de los industriales argentinos es la contracción en la demanda de algunos destinos tradicionales del sector, como los mercados europeos, aunque en este caso las bajas en las ventas se ven compensadas por el crecimiento de las exportaciones a plazas más nuevas, como el sudeste asiático y África. "Durante los dos primeros meses de este año, las ventas de productos alimenticios hacia esos destinos tuvieron un alza del 24% y 27%, respectivamente. Esto demuestra la importancia de un fortalecimiento de los acuerdos comerciales", precisó el informe de COPAL.
"A los factores externos que no podemos manejar se suman los costos logísticos internos que se dispararon en el último tiempo. Hoy el flete para traer un producto desde San Juan o Catamarca hasta Buenos Aires es más alto que lo que se paga para trasladar ese mismo artículo desde un puerto argentino hasta el sudeste asiático", señaló Daniel Funes de Rioja, presidente de COPAL.
Junto con los costos logísticos, el otro elemento que desvela a los empresarios del sector alimentario son las negociaciones paritarias y su impacto en los costos laborales. "Aun con una suba acotada al 24 ó 25% los costos salariales de la Argentina continúan siendo muy superiores a los de los principales países de la región.
Un operario que ocupa el mismo puesto en la Argentina tiene un costo de 14 dólares por hora, incluyendo los costos directos e indirectos, mientras que en Brasil no supera los 9 dólares y en México, los 4", explicó Funes de Rioja.

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