Duhalde calificó de un "reñidero, que la gente no entiende" la situación política

Duhalde calificó de un "reñidero, que la gente no entiende" la situación política
"La deuda hay que pagarla; las formas son las cuestionables. La Presidenta tiene la idea de que la plata que hay en la Argentina es de ella". Eduardo Duhalde fue categórico y no dejó cuestión sin analizar tanto ante empresarios como frente a los periodistas marplatenses.
El ex Presidente estuvo en la ciudad invitado para cerrar la jornada organizada por el Grupo Sudeste que presentó un completo trabajo sobre "Atención Primaria de la Salud" y que se desarrolló en un colmado salón del Hotel Costa Galana. Empresarios de todos los estamentos de la industria y el comercio de Mar del Plata y numerosos profesionales, tanto de la salud como de otras disciplinas, siguieron con expectativa y cerraron con un nutrido aplauso la exposición de Duhalde, decididamente vestido con el traje de candidato en las internas del justicialismo anunciadas para agosto de 2011.

Luego de la presentación a cargo de Christian Lence, del Movimiento Productivo Argentino y de Joven Federación de Mar del Plata, la atención se la llevó el dirigente cuando ratificó su intención, compartida y motorizada junto al radical Rodolfo Terragno, de lograr un acuerdo básico en "cuatro o políticas de Estado, primordiales" a poner en práctica en el Gobierno que asuma en diciembre del año próximo, "de cualquier partido que sea".

"Si lo hicieron en Europa, después de 50 millones de muertos; si en España hubo un Pacto de la Moncloa luego de la muerte de Franco a partir del encuentro de dos adversarios que parecían irreconciliables como Manuel Fraga Iribarne (88 años, funcionario y vicepresidente franquista) y Santiago Carrillo (95 años, secretario del comunismo español y exiliado al caer la República); si Francia y Alemania dejaron de lado sus diferencias casi ancestrales, ¿por qué en la Argentina, no?", argumentó Duhalde. Más acá en el tiempo y el espacio, mencionó los ejemplos de Lula en Brasil, Mujica en Uruguay, Alan García en Perú y Bachelet en Chile, que, dijo, "siguieron y siguen profundizando verdaderas políticas de Estado".

Después, en la charla con los periodistas, amplió el concepto: "no es trabajo de un solo partido" el de acordar esas políticas de Estado a "20 o 30 años, pero debemos dejar el lenguaje bélico porque no somos enemigos y terminar con los liderazgos extorsivos, eso de "si no lo hago yo, no lo puede hacer nadie". Soy candidato y si me elige la gente, seguiré trabajando para las políticas de Estado".

Más adelante, el ex Presidente definió la situación política actual del país como "un reñidero" que "la gente no entiende (porque) tiene sus problemas: inseguridad, inflación, narcotráfico…".

Por último, no descartó ni alentó algún acuerdo con De Narváez que, según le hizo saber un periodista, por la tarde "se bajó" de la candidatura presidencial para ratificar que competirá por la gobernación de la Provincia para concluir con severas críticas la actitud del Poder Ejecutivo que, señaló, "convierte en mendigos a los gobernadores e intendentes que deben ir a implorar por fondos que le pertenecen, ya que el piso de la coparticipación que fijan las leyes es del 34 por ciento y sólo reciben, en su conjunto, el 24 por ciento".

Terminó con una caracterización de Néstor Kirchner: "es un enfermo, de poder y de dinero". "Yo me equivoqué porque creí, como creyó el 70 por ciento de los argentinos en su momento", confesó en la despedida.

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