La caída fue liderada por París, que perdió un 9,44%; incertidumbre sobre el futuro del euro
LISBOA.- Un día después de que la agencia Moody's rebajara a "basura" la nota crediticia de Portugal y renovara, así, las dudas sobre la eficacia de los rescates de la Unión Europea (UE) apenas días después del salvataje a Grecia, los mercados europeos se derrumbaron mientras funcionarios portugueses criticaron con una dureza inusitada a la evaluadora de riesgo crediticio.
Como consecuencia del recorte de la nota, definida como "insultante", "irracional", "ilógica", "indecente", "inmoral", "criminal" por parte de líderes europeos y portugueses, la presión sobre la deuda de Portugal se desbocó ayer.
Los intereses que penalizan las obligaciones portuguesas a 10 años en el mercado secundario subieron hasta el 13,06%, dos puntos porcentuales más que a primera hora de ayer y un máximo histórico desde la entrada en vigor del euro.
Este incremento disparó el diferencial entre el bono portugués y el alemán -utilizado como valor de referencia- hasta situarlo por primera vez por encima de los mil puntos base, equivalentes a 10 puntos porcentuales. El rendimiento de los bonos italianos a diez años llegó al 5,12% anual, mientras que la brecha con sus equivalentes alemanes llegó a 219 puntos.
En el caso de los títulos de la deuda pública española -país que, según los especialistas, podría ser el próximo en caer en cesación de pagos en el caso de un default portugués-, el rendimiento subió a 5,61% al año y una brecha de 269 unidades con los títulos germanos. Esta caída del mercado llegó también a las bolsas europeas, donde Lisboa perdió 2,65%; Milán, 2,44%; Madrid, 1,22%; París, 9,44%; Londres, 0,35%, y Fráncfort, 0,11%.
En el frente cambiario, el euro cayó a 1,4320 dólares de los 1,4430 con que había cerrado anteayer. Según los analistas, también influyó ayer la expectativa de una nueva alza de tasas de interés del Banco Central Europeo, que podrían pasar de 1,25 a 1,5%.
La decisión de Moody's relegó anteayer los títulos de Portugal a la categoría de inversiones "especulativas" o basura, al bajar cuatro escalones la nota a largo plazo del país. La firma adoptó la medida por estimar que existe un "creciente riesgo" de que el país incumpla sus objetivos de reducción del déficit y que podría necesitar un segundo rescate antes de regresar a los mercados. Las malas noticias, que llegaron poco después de que el nuevo gobierno de centroderecha anunciara planes de austeridad que superaban los exigidos por sus financistas internacionales, volvieron a poner en duda la estrategia de la UE para lidiar con la crisis de deuda soberana del bloque.
Moody's señaló que Portugal podría necesitar otro rescate antes de volver a los mercados de capitales, mientras los gobiernos y bancos europeos negocian un segundo rescate de 120.000 millones de euros para Grecia, que tiene un ratio de deuda mucho mayor. "El temor clave del mercado es que los eventos que hemos visto con Grecia se repitan con Portugal", dijo Michael Leister, estratego de tasas de WestLB.
Por su parte, el premier portugués, Pedro Passos Coelho, la calificó de "un puñetazo en el estómago" en virtud de que Portugal ha puesto en marcha un drástico ajuste para hacerse acreedor de un salvataje de la UE y el FMI por 78.000 millones de euros. Tal recorte del gasto ya condujo a la economía portuguesa a la recesión en el primer trimestre del año, con una rebaja del PBI del 0,7%.
"Esta decisión de la agencia contrasta con que Portugal lanzó un programa de reducción del déficit que va más allá de lo solicitado", dijo, por su parte, el titular de la Comisión Europea, el portugués José Manuel Durão Barroso.
Los reproches a Moody's no se detuvieron ahí. El canciller griego, Stravos Lambrinidis, calificó de "locura" la decisión de la firma. "Esa degradación no se debe a que Portugal no esté haciendo reformas, sino a la hipótesis de que el país necesite un nuevo rescate. ¿Se dan cuenta de la locura de esta profecía autocumplida?", declaró el canciller griego, en Berlín.
El ministro de Finanzas alemán, Wolfgang Schäuble, fue más allá y declaró que hay "que romper el oligopolio de las agencias de calificación" y "limitar su influencia".
A principios de semana, fue Standard & Poor's la que provocó el enojo de la canciller alemana, Angela Merkel. La agencia rechazó los planes europeos en estudio para hacer contribuir a los bancos y a los fondos de inversión en un nuevo plan de ayuda a Grecia, al considerar que "conducirían probablemente a un impago", lo que tratan de evitar a cualquier precio los europeos. "Es importante que [...] no nos dejemos privar de nuestra libertad de juicio", había dicho la canciller alemana.

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