Ni bien se levantó el cepo luego de 10 de diciembre, hubo un corrimiento de precios generalizado.
No escaparon los servicios públicos subsidiados y en pocos días más el transporte en general sentirá el mismo impacto. No se puede bajar el déficit y contener la inflación sino se ataca la cuestión de fondo: subsidiar indebidamente energía y transporte.
La enorme masa de desocupados, precariedad laboral, jubilados, pobreza e indigencia, son el primer objetivo a cubrir una demanda ineludible de atención. Quienes entienden que el Estado debe hacerse cargo de los subsidios total y/o parcialmente, no reparan que el costo de la inflación lo terminan pagando todos, directa o indirectamente.
No es tan complejo de entender, sino de aplicar sentido común e interpretación política del modelo que se debe aplicar. En estas últimas horas habrá de explotar sobre el escritorio del intendente Arroyo, la realidad de la situación que sufre el transporte público de pasajeros.
Estamos virtualmente ante un paro parcial de actividades en el servicio nocturno de transporte de pasajeros, que ya se ha comunicado. ¿Cuál es el reclamo? La actualización del valor del boleto plano. Nada que deba sorprender a nadie en la Argentina que vivimos tras 12 años de sistemático engaño de índices oficiales y con un aparato de estadísticas públicas destruido intencionalmente, para que en forma artificial se viviera un estado de satisfacción insostenible: populismo en su expresión más pura.
El verso de los impedimentos para una reunión de la Comisión de Transporte, para encarar el tratamiento, no es más que una sucesión de excusas para evitar tomar una decisión política que tiene sus costos. Imaginemos a Macri y Aranguren bailando en la cubierta del Titanic, sin tomar decisiones. Las dilaciones son cada vez más lesivas cuando no se afrontan con responsabilidad.
El intendente Carlos Arroyo dijo que estaba dispuesto a municipalizar el servicio de recolección de residuos, pero terminó firmando un contrato por U$S 350.000.000 en anuencia con el ex jefe comunal Gustavo Pulti, quien elaboró los pliegos, licitó y adjudicó el proceso que rubricó Arroyo con su firma. El papel de Arroyo (hasta ese entonces) fue de un mero espectador, pero fue el acto más trascendente de sus pocos más de 100 días de gestión. Y esto tiene que ver con el precio del servicio de recolección de residuos de la MGP y con la pésima prestación de la empresa concesionaria, el peor desde que se tenga memoria.
A propósito: ¿Transportes 9 de Julio es otra protegida entre las empresas de Cristóbal López, como OIL y el Grupo Índalo, por la AFIP de Ricardo Echegaray? ¿Si así fuere quién le pone el cascabel al gato en Mar del Plata? ¿La 9 de Julio es una deudora crónica de la AFIP beneficiada con contratos con el Estado?¿Cómo no tiene dinero para solventar una quincena, cuando ha recibidos en años anteriores pagos por adelantado en la MGP?
Ahora con esta especie de carnaval y circo, en el cual se ha convertido la relación de fuerzas políticas con representación en el Concejo Deliberante (situación de extremo peligro institucional para la ciudad) lo más cómodo será facultar y ceder atribuciones propias del cuerpo deliberativo al Departamento Ejecutivo, para que nuevamente el intendente Arroyo se vuelva de grupas y acepte lo inevitable: que el boleto suba. Así caen algunos otros puntos en las encuestas a la hora de medir imagen y niveles de aprobación de gestión.
Y sí, como él dijo hay qué ver si hay gente que lo pueda pagar, pero es necesario y hasta imprescindible saber , que ese no fue el criterio que utilizó cuando firmó el contrato de la basura ni cuando el Concejo Deliberante aprueba la re determinación mensual del valor de la recolección de residuos. La TSU enmascara todos los vicios y los incumplimientos obscenos del pliego de bases y condiciones, ahí en el presupuesto 2016 y de los años que sobrevendrán irá aplicado el aumento, es una indexación de hecho, al cual todos quedamos atados.
En el caso del transporte urbano de pasajeros, la ecuación no cambia, pero sí se modifican las formas porque el tema es cara a cara y todos los días, del usuario con el político. Todos son Corzo Gómez, que ya sabemos quedó sospechado de no tener las manos completamente limpias, cuando ese era su lema de campaña.
Los gremios del transporte son los más afectados por el pago del Impuesto a las Ganancias, y ello se debe exclusivamente a sus ingresos obtenidos por su capacidad de presión extrema, también conocida como métodos coercitivos o extorsión. Esta relación enfermiza se sostiene y lo ubicó al doctor Arroyo en el ojo de la tormenta, algo que él no ignora tras sus muchos años como concejal, conoce muy bien las reglas del juego en el que ha participado largamente. Los concejales propios y opositores lo llevaron hasta este punto.
Es un muy buen título para un diario, que el boleto no va a aumentar porque hay gente que no lo puede pagar, tampoco hay gente que no puede comprar sus remedios y se muere, porque no hay médicos en el HIGA, y otros que revuelven los tachos de basura buscando algo para comer. El que no lo pueda pagar que agarre la bicicleta como Dietrich, hasta que se trasladen pedaleando o a pié hasta la universidad, etc. porque quienes pagan el boleto de $ 6 subsidian la gratuidad del sistema que tiene en Mar del Plata tarifa política, frecuencia política y recorridos políticos.
Es casi innecesario advertir que este perverso juego de concejales e intendente, en algún momento va a traer malas noticias, desagradables y esperemos que no lleguen al borde la tragedia. Nadie repara en estas situaciones de riesgo, sino que parecen inducirlas e impulsarlas, eludiendo responsabilidades.
Son años de una práctica convertida en un tironeo político que nunca ha traído una solución, porque el mal servicio es directamente proporcional al precio que se paga y a los aumentos que no se trasladan a la tarifa plana. Hay que instalar un sistema diferencial de transporte a $ 10 el boleto (estimación que no es específica ni objetiva) y que el usuario viaje cómodo entre las cuatro/seis avenidas que tiene Mar del Plata, pero cambiar la filosofía del subsidio a Alto Camet, Las Dalias, Barrio Hipódromo, San Patricio y Los Acantilados, sino esto es un tema de nunca acabar que ya nos tiene los huevos al plato a todos.
Después el control, que es el mismo que tiene la 9 de Julio. Más clarito échenle agua.
Arroyo ya no puede hablarle más a la tribuna, es el dueño de la pelota, tiene el silbato y los árbitros, y en la cancha se ven los pingos. No es la mejor señal que no cuente con apoyo político, en una época de actualización de tarifas reales generalizadas, o también habrá que ir en definitiva por la cabeza de la política subsidiada, que no sale nada barata, entre los tres poderes del Estado, ejecutivo, legislativo y judicial, por más que se los diferencie como independientes, tocar los privilegios de castas, siempre ha sido un problema y las evidencias sobran.




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