Por Eduardo AulicinoSólo la batalla del dólar logró robarle cámara en el escenario poselectoral a la disputa abierta desde el poder con Hugo Moyano.
En estos días, Moyano no ha dado pistas de los pasos que intentará en el peronismo, según interlocutores habituales en ese terreno, pero ha cuidado los puentes , por momentos inestables, con los referentes de la Provincia.
“Razonable, bueno” , son los adjetivos elegidos cerca de Daniel Scioli para calificar el estado del vínculo con el camionero, que no abandonó después de los dos últimos turnos electorales los contactos personales con el gobernador. Es notable, en paralelo, el lugar que fue ocupando en este plano su hijo Facundo, dirigente con gremio propio y diputado electo por las listas bonaerenses.
El jefe de la CGT ocupa formalmente la conducción del PJ provincial. Es un interrogante lo que pueda ocurrir allí, porque los movimientos estarán asociados al juego que decida desplegar Cristina Fernández de Kirchner en el peronismo. Eso, según el almanaque partidario, estaría en juego recién el año que viene, aunque algunos movimientos ya son insinuados, como puede advertirse entre algunos peronistas disidentes que empiezan a mirar hacia La Plata.
También a mediados del año que viene debería renovarse la cúpula de la CGT, pero en este caso los vientos de tormenta comenzaron a soplar después de las primarias y siguieron luego de la reelección de la Presidenta. Las tensiones, en rigor, habían comenzado mucho antes , en tiempos de Néstor Kirchner: cerca del jefe sindical interpretaban entonces como un elemento de presión el movimiento de un par de causas judiciales que involucran al gremio. Desde allí, siguen mirando con inquietud hacia los tribunales. Saben también que no gozan ni de un mínimo aprecio presidencial.
De todos modos, Moyano prefiere no apuntar al corazón de Olivos. Considera que hay matices, no hace nombres, aunque es sabido que prefiere puentes como el de Julio De Vido, y se escuda en una ratificación unilateral de la alianza “estratégica” con el Gobierno. Nadie desconoce que la ofensiva tiene cuerda kirchnerista , empezando por los jóvenes verticalistas que se exhiben como mejores intérpretes del deseo presidencial, y también muestra un componente gremial , en particular los Gordos.
Desde el entorno del camionero partió con distinto libreto un mismo mensaje : la decisión de dar batalla si no se respetan al menos los tiempos de la renovación en la CGT. El propio Moyano repuso el reclamo de debate sobre el proyecto de reparto de ganancias , y lo hizo en el homenaje sindical a Néstor Kirchner. Casi en paralelo, Pablo Moyano recordó que sigue en pie el planteo de discutir el piso salarial a partir del cual se cobra a los trabajadores el impuesto a las ganancias. En el primer rubro, la reacción del Gobierno –con un guiño a los empresarios– es de rechazo , aunque con el argumento de que debería ser discutido gremio por gremio en paritarias. En el segundo caso, la respuesta se dilata, porque pesan allí cuestiones de recaudación .
Moyano también buscó ser filoso en sus declaraciones: recordó el pasado menemista de los Gordos –los más entusiasmados en la operación para voltearlo, con oxígeno oficial– y destacó, en contraposición, su rechazo a las políticas de los 90. Una forma de poner en contradicción el discurso y la práctica kirchneristas.






Comentá la nota