"La creación del Distrito Vecinal fue la respuesta posible desde nuestro municipio para atender una demanda cada día más importante: la de centenares de familias de trabajadores que no pueden acceder a un terreno o a una vivienda porque no hay créditos o porque los valores son exageradamente altos", puntualizó el intendente de Cipolletti, Alberto Weretilneck, durante su exposición en la jornada de Propuestas y Debates para el Acceso al Suelo Urbano, que se realizó ayer a la tarde en el Senado de la Nación.
El jefe comunal destacó que "puede haber otras respuestas. En el caso de Cipolletti, el proyecto de Distrito Vecinal nos permitía dar las respuestas a la demanda social; mantener la planificación y mantener la defensa de nuestra zona de producción frutícola".
También resaltó la creación de "capital social", fomentando la formación de organizaciones sociales, "porque el pilar de esta propuesta de urbanización pasa por las cooperativas. Sin la organización que se dieron los vecinos, todo esto sería mucho más difícil".
Y en tal sentido, enumeró la creación de "17 cooperativas, un consorcio de viviendas, una comisión vecinal y la participación de tres entidades gremiales", que agruparon a "más de 1.900 familias".
En su conferencia, Weretilneck destacó que esta problemática comenzó a prender en la agenda política recién en los últimos años, luego de lo que llamó "la década perdida de los ‘90", período en que "la solución tradicional, que era la construcción de viviendas por parte del Estado o la entrega de créditos hipotecarios, estuvo prácticamente ausente".
Explicó luego las características urbanas de Cipolletti, una ciudad ubicada "sobre un valle dedicado a la explotación frutícola, con un crecimiento ordenado, sin grandes bolsones baldíos, que en los últimos años tuvo un gran crecimiento demográfico. Estamos calculando una población de 118.000 / 120.000 habitantes, sobre la base de los índices de consumo eléctrico y de gas".
La búsqueda de una respuesta tenía que pasar por "defender la zona de producción frutícola y garantizar la calidad de vida de los vecinos. Los problemas siempre terminan por resolverse: mal, pero se resuelven, como con un asentamiento ilegal; o bien, con el Estado trabajando y orientando ese crecimiento".
Para la creación del Distrito Vecinal se procedió a la expropiación de 150 hectáreas ubicadas en el sector Noreste, de menor calidad agrológica, pero que además tenía otras ventajas: cercanía a la planta urbana; buenas comunicaciones y está en la franja de seguridad ante emergencias hídricas.
El camino ha sido largo pero está mostrando sus resultados: 1.900 familias son propietarias de sus terrenos a un costo promedio de 6.000 pesos. Y estamos avanzando en la infraestructura: en el primer sector ya se terminaron las redes de agua y gas; se adjudicó el tendido de la red eléctrica y el alumbrado; se avanza con las mensuras. Todo indica que en agosto podremos cumplir el compromiso de habilitar el sector para la construcción de las primeras viviendas", enfatizó Weretilneck.




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