La batalla por el presupuesto dañó la imagende los republicanos y de los demócratas
Sonaba como si hablase el propietario de una tienda y no un presidente que se dirige a su pueblo. ¿Demostró Obama capacidad de liderazgo en la disputa con los republicanos?
Estos, sin embargo, también afrontan problemas importantes. Y la verdadera disputa por las maltrechas finanzas en Estados Unidos todavía no se ha resuelto.
Fue un enfrentamiento muy del gusto de Hollywood. La cuenta atrás se iba siguiendo desde hacía días. En la medianoche de anteayer al gobierno se le hubiera agotado el dinero, lo que hubiera impedido que siguieran abiertas las oficinas de la administración. A las 23, los republicanos y los demócratas comparecieron ante las cámaras.
Se había llegado a un acuerdo para recortar 38.500 millones de dólares del actual presupuesto. Se trata del mayor tijeretazo en la historia de Estados Unidos. Y todavía quedan pendientes duros recortes, admitió Obama.
Fue una tensa partida de póquer político a la que se dejaron arrastrar los republicanos y los demócratas, más la Casa Blanca. También se percibía la alargada sombra de la campaña electoral de 2012, dado que ninguno de los implicados quería ceder en esta importante batalla.
Así fue para los republicanos, que desde las elecciones de noviembre disponen de mayoría en la Cámara de Representantes. John Boehner, el hombre fuerte de los republicanos en el Congreso, es más bien una persona pragmática, pero, con la presión del Tea Party, convirtió en credo único los recortes y el ahorro que proclama el movimiento radical.
Boehner, sin embargo, reconoció -a último minuto- el riesgo que se avecinaba: las estrategias radicales son buenas para la oposición y la campaña electoral, pero si se quiere tener influencia es necesario ceder y alcanzar compromisos.
Las encuestas mostraron que la gran mayoría de los estadounidenses rechazaba un bloqueo financiero al gobierno. Boehner tuvo finalmente miedo al fantasma de hace 15 años, cuando los republicanos impusieron la última vez una parálisis gubernamental con consecuencias desastrosas: el entonces presidente, Bill Clinton, los responsabilizó y fue reelegido.
Tampoco Obama sale indemne de esta polémica. Las voces críticas reprochan al presidente haber visto la importancia del conflicto demasiado tarde y haber esperado demasiado para "ensuciarse las manos". En realidad, Obama intentó establecerse como mediador entre los congresistas, como un estadista situado por encima de las peleas partidistas.
En lugar de ello, el mandatario parecía, por momentos, un espectador indefenso que estaba al margen. Además, instó públicamente a las partes a comportarse como "adultos", lo que muchos vieron como una arrogancia.
Pero en comparación con los problemas que quedan todavía pendientes en materia económica, la polémica por el presupuesto casi parece un prólogo inocente. A nadie le queda duda que tener las cuentas públicas con un déficit de 14 billones de dólares no es algo que se pueda soportar a la larga.
Durante décadas Estados Unidos ha vivido por encima de sus posibilidades. El actual déficit del Estado es un 10% superior al rendimiento anual de la economía.
La próxima gran batalla tendrá lugar dentro de unas semanas. Según los cálculos que se disponen hasta la fecha, en mayo se superará el techo del endeudamiento estatal. El secretario del Tesoro, Timothy Geithner, ya ha advertido de las consecuencias fatales que podrían vivirse si el Congreso no aumenta ese techo. Pero los republicanos aseguran que votarán en contra.
Luego vendrán las negociaciones para el presupuesto de 2012, que entra en vigor en octubre. Pero antes los republicanos se harán notar. A partir de esa fecha y a lo largo de los próximos 10 años quieren que se ahorren seis billones de dólares.
Se trata de una tarea inmensa. En comparación, la disputa que se acaba de superar es tan sólo "un primer mordisco en la manzana", advierte el republicano Paul Ryan. Sobre todo porque el tema de la deuda y el ahorro podrían convertirse en el tema principal de la campaña presidencial.



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