Vivimos en una sociedad tan dividida que las acciones de las personas suelen pasar desapercibidas o se evalúan según la conveniencia de cada uno.
Aunque escuchó lo que tenían para decirle, tampoco se prestó a los manejos que se tejieron en torno a mi persona (algo que le agradezco), como buena parte de los políticos informados, el hombre sabe que no milito para nadie y pego según corresponda. Un día será la Terminal con el inefable Portalet, y otro el peronismo y sus persecuciones paranoicas, de ahí a tomar partido por alguien hay mucha distancia, neutralidad que, siendo honestos, me deja en una posición bastante incómoda pero que disfruto; eso sí, gastar tiempo de oro en hablarle de mí a un vicegobernador parece el menudeo de la política (tienda de saldos), especialmente si hay presentes hombres que están relacionados al diario de manera directa, y cuyas acciones futuras podría mal interpretarse, pero bueno, Junín tiene algo de Macondo, aquella ciudad que García Márquez llenó de magia, y no es cuestión de andar asustándose por cualquier cosa. Lo bueno es que uno se entera de las operaciones antes de que nazcan.
Una cosa interesante: fuimos el único medio de la región que anticipó la llegada de Mariotto y el por qué de su visita en la tapa de ayer. No es para alardear de nuestros contactos pero la información no vino justamente del partido radical…
Sé que muchos juninenses no quieren a Mariotto y lo ven como una cuña en contra de Daniel Scioli puesta por el gobierno nacional en la provincia de Buenos Aires. Sin embargo, incluso reconociendo ese rol, hay que admitir que esta vez estuvo discreto y vino a traer tranquilidad a una ciudad exaltada por demás; eso sí, si alguien vio a un puntero meonista operando en los interrogatorios que lo diga de una buena vez y no siga escondiéndose, porque los chismes no llevan a ninguna parte.
“Vos sostuviste a Meoni”, me dice mucha gente por la calle en referencia a los conflictos de marzo. Dejando de lado que se trata de una exageración para un simple diario, si algo de cierto hay en el concepto no puedo más que estar orgulloso: me llevo mal con él, no coincidimos en nada, tenemos ideologías distintas, y sin embargo a la hora de los bifes me salió cuidar algo que nos costó mucho conquistar: la democracia. Aunque parezca mentira, si seguimos en este camino, algún día dejaremos de ver políticos que se llenan de oro y sindicalistas que no pueden justificar cómo compraron su auto de alto gama. Es sólo cuestión de tiempo, se los aseguro. Y las actitudes democráticas siempre deben ser bienvenidas, ayer le tocó a Mariotto venir a cuidar los derechos humanos sin patotas ni insultos. Bien por él.



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