La jefa del bloque oficialista tiene garantizada la reelección de su banca pero en diciembre sabrá si continúa al mando. Sólo lo podrá mostrar si está en condiciones cuando se trate la ley de leyes. En la Cámara hablan del ascenso final de La Cámpora. La sombra de Agustín Rossi.
En medio de la campaña electoral, los diputados de todos los bloques aprobarán el registro nacional de datos genéticos, que mañana tendría que contar con dictamen; y otros temas acordados como la penalización del grooming, como se conoce al acoso a un menor por parte de un adulto mediante Internet.
La sesión debut de Di Tullio al frente del FpV no pudo ser más favorable: cerró el debate sobre la ley que amparará los derechos de los estudiantes para armar los centros de militancia. La de este miércoles será la última reunión antes de las primarias del 11 de agosto, cuando Sergio Massa y Martín Insaurralde diriman el primer round.
Antes de la general de octubre, Di Tullio tendrá su máximo reto, tal vez el que determine su futuro en la Cámara: en septiembre debe ingresar el presupuesto y tras su presentación oficial comenzará a girar por las comisiones hasta llegar al recinto.
Las últimas sesiones dieron cuenta de que al oficialismo ya no le sobra nada para conseguir quórum.
En el bloque K repiten que difícilmente no puedan renovar las 34 bancas que ponen en juego, pero reconocen que una derrota en Buenos Aires sumada a la casi segura caída en las otras provincias grandes, agrandaría el panorama de fugas iniciado el año pasado. Los diputados, antes que nada, se mueven por expectativas.
En este último año y medio el Frente para la Victoria pasó de tener aliados para llegar a 140 votos a arañar el quórum, al que se llega con 129. El debate por el presupuesto, tomará a Di Tullio a mitad de camino de esa transición.
Aunque la agenda parlamentaria no la obliga a mucho, la jefa del bloque K va todos los días a la Cámara y habla casi a diario con María Teresa García, secretaria parlamentaria de la bancada, encargada de llevar la agenda y sobre todo de puntear la situación de cada diputado.
Fue García la que contó los aliados y habilitó a Rossi a empezar las sesiones por el acuerdo con Irán por la AMIA y de la reforma judicial, cuando sólo sobró un voto para sancionar los cambios al Consejo de la Magistratura.
En la Cámara aseguran que el santafesino, flamante ministro de Defensa, mantiene un perfil alto por orden de Cristina, quien le habría sugerido opinar sobre los temas de actualidad, una rareza para quien ostente ese cargo. “Sigue presente y si las papas quemas le va a dar una mano”, señalan.
En 2011 Rossi no se animó a tratar el presupuesto cuando ya tenía dictamen de comisión, porque temía tolerar cambios en la votación en particular. Esperó el recambio de diciembre y resolvió todo con al mayoría automática.
Di Tullio no podrá hacer esas especulaciones y ese será su desafío en los últimos meses del año. Pero ningún resultado parece acallar el rumor de que, pase lo que pase, Andrés “Cuervo” Larroque tomará su lugar en diciembre.






Comentá la nota