Dilma, dura con la oposición "golpista"

Dilma, dura con la oposición

Así calificó a quienes impulsan el impeachment

Por Alberto Armendariz

BRASILIA.- Tras la medida cautelar del Supremo Tribunal Federal (STF) que anteayer alejó el inicio del proceso de impeachment en su contra, la presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, endureció su postura contra los opositores "golpistas" que buscan su destitución, a quienes acusó de "moralistas sin moral".

Aliviada por la decisión de último momento de la máxima corte del país, la mandataria acudió anteanoche al congreso de la Central Única de los Trabajadores (CUT), en San Pablo, donde, acompañada por su padrino político, Luiz Inacio Lula da Silva, y el ex presidente uruguayo José Mujica, buscó movilizar a los militantes sindicales en defensa del gobierno, arrinconado por los problemas en la coalición gobernante, la recesión económica, el escándalo de corrupción en Petrobras y un récord histórico de impopularidad.

"La sociedad brasileña conoce a los llamados moralistas sin moral. Los conoce porque mi gobierno y el del presidente Lula proporcionaron el más enfático combate de la corrupción de la historia. Me sublevo contra el golpismo. ¿Quién tiene fuerza moral, reputación sin manchas y biografía limpia para atacar mi honor?", preguntó Rousseff en una clara referencia al presidente de la Cámara de Diputados, Eduardo Cunha, en cuyas manos quedó la posibilidad de dar luz verde al proceso de juicio político contra ella en el Congreso.

Aunque Cunha pertenece al Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB), principal aliado del Partido de los Trabajadores (PT) en la coalición de gobierno, recientemente se declaró personalmente opuesto a Rousseff. Responsabiliza a su administración de haber revelado que tenía cuentas secretas en Suiza con unos cinco millones de dólares, presuntamente provenientes del esquema de sobornos de Petrobras.

Para no parecer que actuaba como venganza, el presidente de la Cámara, a quien corresponde aceptar o archivar cualquier solicitud de impeachment que llegue al Congreso, había acordado anteayer con la oposición rechazar el pedido de mayor peso para que luego las fuerzas opositoras lo elevaran al plenario, donde podría haber avanzado con el voto de la mayoría simple. Pero esa vía quedó bloqueada por la sorpresiva intervención del STF, que aprobó una medida cautelar presentada por legisladores oficialistas.

Ahora, el único camino que queda abierto para que se inicie un eventual proceso deimpeachment es la aceptación por parte de Cunha de uno de los pedidos bajo análisis. Si él da el visto bueno, entonces, de acuerdo con la Constitución, sería revisado por una comisión especial y luego sometido al plenario de la Cámara, donde necesitaría de dos tercios de los votos (342 de los 513 diputados) para que la presidenta sea separada de su cargo por 180 días. En ese período, asumiría el poder el vicepresidente, Michel Temer, del PMDB.

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