El nuevo secretario de Salud de San Martín explicó la situación en el distrito y señaló que se ha revertido una tendencia histórica. Ahora la comuna invierte y absorbe la demanda que deja el sistema provincial, al que calificó en retroceso. La segunda etapa del hospital Thompson y la política de descentralización. Nueva infraestructura para los centros de atención del distrito.
Diego Capurro Robles es el nuevo Secretario de Salud de San Martín. Reemplazó a Mariela Rossen y reproduce las intenciones del intendente Katopodis para descentralizar el servicio y mejorar la infraestructura. Cuestionamientos a la mala oferta del sistema bonaerense.
La renuncia de Mariela Rossen hizo que usted llegue a la Secretaría de Salud de San Marín. ¿Cómo encontró la situación?
La reemplacé después de dos años de mucha actividad y trabajo, con mucha inversión. Ella me transmitió un diagnóstico, y a pesar de los esfuerzos, ese estado de severa gravedad y demolición de la salud pública, se han hecho muchísimas cosas y ahora retomamos la iniciativa con algunos objetivos que mantienen las definiciones políticas del comienzo para tener una política de salud en serio, desarrollada con un marco conceptual concreto, con estrategia de atención primaria, énfasis en la instancia preventiva, recomposición de recursos humanos, mejorar el acceso de todos los habitantes. El intendente Gabriel Katopodis definió esto como algo sustantivo.
El intendente quiere descentralizar la salud lo máximo posible. Había lugares en abandono.
Eso definió una cantidad de acciones hechas y por hacerse, para fortalecer una oferta pública en los barrios, con accesibilidad geográfica y que haya médicos e insumos. Además de mejorar la atención hospitalaria. Esto tuvo un reflejo presupuestario. Por ejemplo, mientras se avanza con el Hospital Thompson, se han arreglado prácticamente a nuevo cinco o seis centros, se hicieron reparaciones en la totalidad de los centros. Y este año tenemos iniciativas edilicias, como la reforma completa del centro 6, el 12 prácticamente a nuevo.
¿Dónde están ubicados?
El centro 6 es en barrio Libertador, y el 12 en Villa Lynch. Además vamos a hacer una nueva sede del Instituto de rehabilitación psicofísica. Allí habrá una sede nueva del Pichón Riviere, de salud mental.
¿El centro de rehabilitación psicofísica de La Crujía va a mudarse?
Va a estar en un predio de propiedad municipal frente al Hospital. En términos de asegurar esto, de proximidad de oferta a los vecinos, se ha hecho mucho, además de estar a punto de terminar los quirófanos y salas de parto del Thompson. También ingresaron más de 300 profesionales al sistema. Los insumos mejoraron muchísimo. Cuando llegó esta gestión municipal había una falta de previsión de insumos esencial. Eso significó una inversión de muchos millones en estos años. Hoy tenemos edificios más confortables, equipo de profesionales más abarcativo, y medicamentos que facilitan todo.
¿Cómo se puede hacer para agilizar las guardias?
Hay dos líneas de explicación. Lo primero es la demanda. En el Thompson hay sobrecarga de demanda, producto de que en la jurisdicción nuestros socios provinciales no pueden sostener el servicio.
Gente que iba al Eva Perón está eligiendo el Thompson. Antes era al revés.
Precisamente. Lo digo con respeto por la política provincial, pero estamos en un camino inverso, donde el Municipio define políticas, soporta con su Presupuesto que creció en tres años; mientras que el sistema provincial tiene retrocesos. La demanda no desaparece, se traslada. También está la segunda explicación, donde estamos en una etapa de pico de demanda coyuntural con las enfermedades gripales y respiratorias agudas. En estos meses crece muchísimo la demanda. Nosotros vamos hacia arriba, otros sistemas se mantienen o van para atrás, entonces el hospital hace lo que puede. Pero en cualquier efector público o privado hay desborde. ¿Y qué hacemos entonces? Trabajamos con dos o tres cosas. Lo primero es convocar personal en especialidades críticas, que permiten mejorar las horas médicas; otra cosa es el dispositivo complementario de la guardia, denominado Demanda Espontánea, donde lo que llega sin turno previo es evaluado en el hospital y lo que no es emergencia es derivado. Pero cuando salimos a contratar recursos humanos es difícil.
¿Cómo marcha la segunda etapa del Thompson?
Tiene una demora evidente. Está previsto para el primer cuatrimestre de este año, pero hubo un incumplimiento del gobierno nacional que nunca hizo llegar los fondos. El 88 % se hace con fondos nacionales.
Tiene olor a política eso.
Tiene cuatro patas, pelos, ladra, es un perro. De todas formas no pretendemos que la gente comprenda eso o justificar las demoras. El intendente planteó un rediseño presupuestario para terminar esta etapa demorada con fondos municipales, para octubre o noviembre de este año. Son muchos millones. Mientras tanto vamos comprando equipamiento, intentando incorporar recurso humano. De hecho la obra nunca se paró.
¿Qué comprende la segunda etapa?
Lo más importante es que pasamos de 3 a 6 quirófanos, 2 salas de parto, componente de tecnología para aire y calefacción, y fundamentalmente una enorme guardia médica. El proceso de atención es mucho mejor. Un subsuelo con áreas técnicas, laboratorio, comedor de personal.
¿Usted trabajó en el equipo de Malena Galmarini?
No. Soy amigo de ella, conozco a todo el equipo, pero no trabajé con ellos. Soy amigo de Marcela Durrieu, su madre.



Comentá la nota