En un lapso de seis años, el transporte del área metropolitana mostró deficiencias en el otorgamiento de permisos, poco control y un abuso en las autorizaciones precarias.
“Se observa una severa debilidad en el otorgamiento de permisos y en el control del cumplimiento de las obligaciones y en el abuso del otorgamiento de autorizaciones precarias que pasan de un hecho de excepción a uno habitual”, plantea el primer punto del informe. Los permisos para la explotación de servicios públicos se adjudican por concurso público o, excepcionalmente, por autorizaciones precarias. El punto es que los permisos definitivos demoran años en salir, y los precarios no contemplan las mismas exigencias.
Entre las observaciones, la auditoría destaca que el 87% de los permisos se encuentra en trámite de renovación, con demoras que oscilan entre 1 y 5 años. “El 3,7% de las empresas operaba a fin de 2010 con autorizaciones precarias vencidas incluso algunas desde 2005”, señala el texto. También menciona inconsistencias en la base de datos de la CNRT, “que restan confiabilidad al sistema implementado por el órgano regulador para el control de la actividad”, que tampoco instó al área de Transporte (primero con Ricardo Jaime al frente; luego, Juan Pablo Schiavi) a cumplir con el proceso de regulación. Durante el período auditado estaban bajo la órbita del Ministerio de Planificación de la Nación, encabezado por Julio De Vido.
“Las autorizaciones precarias otorgadas por la secretaría de Transporte no garantizan la prestación del servicio de manera adecuada”, advierten en el texto. ¿Cuáles son los problemas frecuentes? Las empresas sacan menos unidades que las que establecen los contratos, lo que les impide cumplir horarios y frecuencias. “De los controles de la CNRT, surge que sobre el total de líneas que prestaron servicio durante los años 2008, 2009 y 2010 se detectaron incumplimientos del 40%, 41,5% y 43%, respectivamente. Analizadas las empresas con autorizaciones precarias el grado de incumplimiento fue mayor: 2008 un 68 %; 2009, 72%; y 2010, 84%”, dicen.
El trabajo de la AGN también analizó la conformación de las compañías que operan en el sector. En 2009, 91 empresas manejaban 136 líneas de colectivos y transportaron 1.572 millones de pasajeros con 9.614 unidades (“muy pocas para tantos seres humanos”, consignan). Recorrieron 752 millones de kilómetros y recaudaron $ 2.073 millones. El 78% de las compañías están agrupadas en dos cámaras: CETUBA y CEAP. En total hay 11 grupos y los principales son: DOTA (Faija-González), Plaza (Cirigliano) y, en menor medida, Grupo Ideal San Justo.


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