Después de la valija, cambió la matriz de los negocios con Venezuela

Después de la valija, cambió la matriz de los negocios con Venezuela
Al principio, Argentina necesitaba fuel oil. Ahora, Venezuela busca bienes argentinos.
Primero fue la salida de la escena pública, en 2007, de Claudio Uberti, el ex titular del Organo de Control de Concesiones Viales y mano derecha de Julio de Vido. Después, la crítica situación de la economía venezolana. Desde entonces, los negocios con Venezuela cambiaron su matriz, pero el trasfondo sigue siendo el mismo porque todo lo maneja el ministerio de Planificación, a través de los hombres de su equipo, entre ellos el subsecretario de Coordinación y Gestión de dicha cartera, Roberto Baratta, y el secretario privado del Ministro, José María Olazagasti.

Hace unos años, cuando el déficit enérgético llevó al kirchnerismo a afianzar su alianza con Caracas, la vaca lechera fue el intercambio del fuel oil venezolano por maquinaria agrícola y alimentos argentinos. Hoy los negocios tienen una dinámica a la inversa: son los U$S 1.000 millones que Hugo Chávez puso a disposición para conseguir bienes argentinos destinados a capear la tremenda crisis energética eléctrica que vive su país, y que en agosto de 2009 entusiasmaron a Cristina Kirchner ¿entonces de visita en Caracas¿ al punto que en instruyó a la embajadora Alicia Castro para que organizara una misión comercial en ese sentido.

De las reiteradas conversaciones con empresarios que buscan hacer negocios con Venezuela, y del armado de los viajes presidenciales a Caracas, se sabe que son varias las quejas recibidas en la Cancillería de ejecutivos que quedaron fuera de las listas de Planificación. Una de ellas, según una alta fuente oficial tuvo lugar pocos días antes del viaje que hizo Cristina a Caracas, la semana pasada. Un empresario, cuya identidad se preserva, pero que representaba a un grupo de cinco, elevó una fuerte queja al Gobierno, que terminó en la nada.

Cuando hay misiones comerciales al exterior, la práctica habitual de la Cancillería es la de convocar a las Cámaras del sector. A fines del año pasado así lo hizo el ministerio con CADIEL, que agrupa a fabricantes de distribuidores de energía, de medidores, transformadores, de grúas hidráulicas, cables, entre otros. Hicieron dos viajes para seducir a los empresarios chavistas, pero quienes terminaron firmando los llamados Punto de Cuenta (precontratos) con Venezuela, fueron quienes acompañaron al ministro de Vido en su viaje a Caracas, en febrero pasado. A raíz de ese viaje surgió la queja presentada hace unas semanas en el Gobierno por un grupo de empresarios que quedaron fuera de los posibles negocios con Venezuela. Incluso, supo también este diario, hubo funcionarios que intercedieron por ellos y llegaron hasta Alí Rodríguez, hoy ministro de Energía Eléctrica de Chávez. Rodríguez los incluyó, pero volvieron a quedar fuera tras el viaje de Cristina, de la semana pasada. De una situación similar fue testigo esta periodista cuando en los preparativos del viaje de Cristina a Venezuela, en agosto de 2009, la Cancillería convocó a un grupo de empresarios para acompañar a la mandataria. Ministerios y ejecutivos fueron excluídos finalmente de los preparativos, que quedaron en manos de Planificación.

Lo llamativo es cómo este noble mecanismo de intercambio comercial como el fideicomisoes manejado sin control y sin licitaciones, por la designaciones de Chávez y de De Vido.

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