El reelecto gobernador salteño se define como un kirchnerista ad honorem. Dice que sólo la presidenta puede profundizar el modelo. La inquina, según Urtubey, surge por su independencia y su “no dependencia de la billetera”.
Cuando la presidenta Cristina Fernández reciba hoy al reelecto gobernador de Salta, Juan Manuel Urtubey, estará encontrándose –como se describe el mandatario–con “un kirchnerista ad honorem”.
El salteño llegará con la satisfacción de entregarle a su “amiga” un triunfo contundente, conseguido –como le gusta decir– a fuerza de gestión que está “en sintonía con el modelo nacional”.
Urtubey le dirá a la mandataria que tiene en él a uno de los más firmes colaboradores y, además, que ella debe ser la candidata presidencial de octubre.


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