Las previsiones de Mario Zvedeñuk, economista local, no son para nada alentadoras. Si las retenciones de fondos en concepto de deudas a la provincia se sostienen después del 15, el Estado se verá en una situación difícil porque el gran problema es que cuenta con una "caja deficiente". Daría un respiro si se aprueba la modificación del reparto de lo que se recauda por impuesto al cheque.
Montos que antes no se descontaban por una especie de compromiso que hizo Nación en no retener hasta que la gestión de Ricardo Colombi avance en la refinanciación de los pasivos. Para entender la situación, dijo el especialista, "hay que retrotraerse a antes de las elecciones, donde el hoy ya gobernador estaba preocupado por la refinanciación, la falta de información y la deuda flotante".
Panorama que mucho no varió porque si no se reprograma el pago de deudas, seguirán dos descuentos del Estado Nacional, porque, insistió el economista, aquello que se acordó a fines de 2009 para que no es retuvieran montos por pasivos contraídos llegó a una instancia final y el envío de menor monto a la provincia se palpa a diario.
Consecuencia ello porque se dio un marco de desinformación en épocas de la transición gubernamental, con poca información y sobre todo la falta de continuidad en los gobiernos. Por lo tanto al no contar con los números específicos, la gestión actual contó con un escaso margen de poder planificar. "Eso obliga a que muchas cosas se hagan bajo el concepto de la improvisación" deslizó Zvedeñuk.
Para quien el problema mayor comenzará después del 15 al 18 del mes en curso, porque no sólo afecta el cuadro económico, sino que hay muchas cuestiones políticas que inciden de manera directa. Citó el caso concreto el analista del pedido del Poder Ejecutivo Nacional para aprobar el Fondo del Desendeudamiento. Este que los legisladores correntinos deberían acompañar para dar cierto margen de apoyo al gobierno correntino.
Deslizando así la interpretación de un retraso en la refinanciación de pasivos provinciales si el poder central no cuenta con el aval de Corrientes para poder pagar deudas con reservas del Banco Central de la República Argentina, que debería salir por una Ley aprobada en el Congreso.
Mientras tanto, el gobierno genera una luz amarilla al dejar trascender que a algunos proveedores les pagarían con bonos provinciales. "Intentará hacer una especie de certificados de saldo, pero espero que sea para con quienes el Estado contrajo mayores deudas" precisó Zvedeñuk.
Que al mismo tiempo puso en dudas la eficacia de esas certificaciones si no se cuenta con el presupuesto provincial aprobado. Es que, de acuerdo con la opinión del economista, podría caer en desconfianza de los proveedores del Estado, al no tener garantía sólida si la Ley de Gastos y Cálculos para la actual gestión no se sanciona en la Legislatura.

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