El Fondo Monetario Internacional se esfuerza por superar el “affaire DSK”, pero ya tiene otro escándalo por conducta ética en puerta. Si no hay sorpresas, Christine Lagarde, ministra francesa de Finanzas, asumirá el 30 de junio como nueva directora del organismo.
El sujeto en cuestión es Bernard Tapie, un excéntrico hombre de negocios que llegó a ser presidente de un club de fútbol, diputado y ministro. En 1993, tuvo una breve participación en el gobierno del socialista François Mitterrand. La condición del ex presidente fue que Tapie se desprendiera de su grupo empresario y en especial de su joya: la marca Adidas. Tapie aceptó y dio un mandato de venta al banco estatal Crédit Lyonnais, poseedor del 19,9% de las acciones de la compañía. Dos años más tarde, el empresario demandó al Estado por supuesto fraude en la venta de Adidas a un grupo inversor.
El reclamo de indemnización quedó en un limbo jurídico hasta 2007, cuando los abogados de Tapie propusieron ir a un arbitraje privado. Pese a las advertencias de sus asesores ministeriales, Lagarde aprobó el abandono de la vía judicial. La consecuencia fue que en 2008 Francia tuvo que pagar 285 millones de euros a Tapie.
El Partido Socialista salió a la caza de Lagarde, alegando que había favorecido al empresario amigo de Sarkozy. En mayo de este año, el fiscal general de la Corte de Casación recogió la denuncia y planteó que “la opción por el arbitraje pudo revestir el delito de abuso de autoridad”, punible con cinco años de prisión o una multa de 75 mil euros.
El caso no pasó inadvertidido en Francia, sobre todo, porque involucra a un miembro del jet set como Tapie. Entre otras cosas, se lo recuerda por haber querido comprar a Diego Maradona cuando fue presidente del Olympique de Marsella. “Diego y yo nos reunimos con él en 1989. Llegó piloteando su avión a una cena que armamos en el Hotel Brun de Milano. Nos ofreció una cifra terrible para esa época pero el Napoli no quiso ceder”, contó a PERFIL Guillermo Coppola.
El affaire Tapie-Lagarde también encendió alertas en el FMI. “Es la principal sombra en el tablero de la potencial candidata, sobre todo porque después de la renuncia estruendosa de DSK, el FMI pretende otra cosa que un nuevo escándalo”, analizó el diario Le Figaro. “Actué en beneficio del Estado y en estricto cumplimiento de la ley. Tengo la conciencia tranquila”, justificó Lagarde. La Justicia debía decidir el 10 de junio si investigaría a la titular de Finanzas, pero postergó su decisión al 8 de julio. Justo una semana después de la eventual asunción de Lagarde en el Fondo.
“Un proceso judicial a Lagarde sería un desastre para el FMI, un golpe duro para la preeminencia europea dentro del organismo y una traba para la nueva gestión”, dijo a PERFIL Claudio Loser, ex director del Departamento del Hemisferio Occidental del FMI. Luego de la crisis por Straus-Kahn, el Fondo se encamina a otro escándalo a la francesa.


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