En Uruguay, con la presencia del presidente José Mujica y tres de los últimos cuatro mandatarios de dicho país, una multitud despidió al artista plástico Carlos Páez Vilaró; en Tigre decretaron tres días de duelo
Mujica arrancó el aplauso cerrado de los presentes al indicar que "va a sobrevivir en nosotros, en los recuerdos, en la nostalgia y en cada vez que un gurí (niño) de este país se plante a mirar el sol".
Páez Vilaró falleció el lunes por la mañana de un infarto en Casapueblo, su original casa-museo-taller modelada con sus propias manos sobre los acantilados en Punta Ballena y que se ha convertido en imagen emblemática del exclusivo balneario Punta del Este (120 km al este de Montevideo). En ese lugar se realiza desde 1994 "la ceremonia del sol", en la que cada tarde se escucha la voz del artista recitando un poema para despedir el día.
Para el ex presidente Julio María Sanguinetti (1985-1990 y 1995-2000) "la mayor obra de arte fue su vida, 90 años en los cuales nada le fue ajeno: pintó, dibujó, bailó, hizo candombe, hizo cine, recorrió el mundo, la peripecia buscando a su hijo por la cordillera, la construcción de Casapueblo, todo dentro de una enorme capacidad de comunicación, seducción y vitalidad optimista".
En la ceremonia estuvo presente el ex intendente de Tigre, donde el artista pasaba desde hace 30 años gran parte de su tiempo y donde fue ampliamente reconocido su arte. El ahora diputado nacional sostuvo: "Se fue un amigo de la Argentina y un amante del Río de la Plata. Era ciudadano ilustre de Tigre, donde su casa y atelier son patrimonio cultural. Vine a despedir a un amigo y darle un beso a su familia".
Massa describió su "relación de mucho tiempo y de mucho cariño" con Páez Vilaró. "Carlos estaba muy presente cada vez que aparecía un cambio en mi vida, siempre me pintaba un cuadro ante cada vez que arrancaba algo nuevo", agregó el ex jefe comunal de Tigre, donde el artista uruguayo tenía su atelier llamado "Bengala".
Massa estuvo acompañado de su esposa, Malena Galmarini, y de Julio Zamora, actual intendente de Tigre. Conmovido Massa agregó: “Carlos era el tío que todo el mundo quiere tener. Nos deja mucho aprendizaje, un tipo no sólo humilde sino muy generoso. Tenía una linda relación con la comunidad de Tigre".
Asimismo se informó que por decisión del intendente Julio Zamora, en la ciudad de Tigre se decretaron tres días de duelo por el fallecimiento de Páez Vilaró.
Junto a su rostro en el féretro, su familia colocó un pincel, en recuerdo de los miles de soles y personajes que con su trazo inconfundible pueden encontrarse en lienzos y murales en edificios públicos y viviendas privadas de todo el país, pero también supieron darle color a los aviones de la quebrada aerolínea uruguaya Pluna o a una línea nacional de vajilla.
Poco antes del mediodía los restos fueron trasladados al panteón de Agadu para el sepelio.
Nacido en Montevideo el 1 de noviembre de 1923 en una familia acomodada, durante su larga vida Páez Vilaró abordó todas las áreas de las artes, desde la pintura, la escultura y la cerámica hasta el cine, la música y las letras.
Pintó centenares de obras y realizó múltiples exposiciones, pero sobre todo le escapó al bastidor y dejó su sello en monumentales murales en Argentina, Australia, Brasil, Camerún, Chile, Congo, Estados Unidos, Gabón, Panamá y Polinesia, muchos en hospitales, en el marco de su cruzada "Color para el dolor".
En la que quizá es su obra más emblemática, la "escultura habitable" Casapueblo, es decir arte vivo, Paez Vilaró dejó físicamente este mundo.



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