Más desempleo, más empleo informal y más necesidad de trabajo

Más desempleo, más empleo informal y más necesidad de trabajo

La desocupación volvió a empardar su máximo bajo la era de Javier Milei. El preocupante fenómeno que esconde el aumento del empleo total.

Por

Javier Slucki

Bjao la era Milei, el mercado de trabajo se resiente en todo sentido. No solamente creció el desempleo, sino que, en paralelo, también creció el empleo de peor calidad y cada vez más gente se ve obligada a buscar trabajo por la crisis de los ingresos.

Así lo mostró el informe del Indec sobre Mercado de trabajo que se conoció este jueves, con datos sobre el segundo trimestre de 2026. Los indicadores de esta medición salen perdiendo en cualquier comparación posible.

 

En primer lugar, el organismo estadístico reveló una nueva suba de la desocupación, que alcanzó un 7,9% en el promedio de abril-junio. Se trata de una suba de una décima respecto al 7,8% del trimestre anterior, una comparación en verdad inexacta por los numerosos parates o suspensiones estacionales del verano.

Por eso, conviene comparar con el mismo trimestre del año anterior, pero en este caso el contraste es todavía peor, ya que en el segundo trimestre de 2025 el desempleo fue del 7,6%, tres décimas menos.

De hecho, el 7,9% del segundo trimestre de 2026 supone la peor cifra del gobierno de Javier Milei, empatando al número del primer trimestre de 2025. Para encontrar una cifra de desocupación más alta hay que remontarse al tercer trimestre de 2021, en el arranque de la salida de la pandemia.

 

 

La suba de la informalidad y de los que necesitan trabajar

Pero tanto o más preocupante es la profundización de otros dos fenómenos que mostró el informe del Indec. Uno es el aumento de la informalidad, que alcanzó el 45% contra un 43,2% un año antes, una suba de casi dos puntos.

En concreto, solo en un año el número de trabajadores informales se incrementó en 350.000. Al contrario, la formalidad obviamente bajó, del 56,6% al 54,9% en el mismo período, lo que implica la existencia de unos 100.000 trabajadores formales menos, calculó Luis Campos, experto en el mercado laboral del Instituto de Estudios y Formación de la CTA Autónoma.

Otro signo de deterioro es que, dentro de estos nuevos informales, la mayoría fue a parar al cuentapropismo, que creció del 86% al 86,5% en el último año, un dato que indica un empeoramiento de la tendencia hacia la uberización del empleo. En cambio, la cantidad de no asalariados patrones bajó de 12,7% a 11,8% en el período.

El segundo fenómeno preocupante, que permite entender mejor todo lo que ocurre en el mercado laboral, es paradójicamente la suba de la tasa de empleo, que del 44,5% en el segundo trimestre de 2025 creció al 45% en el mismo período de 2026. Un aumento que equivale a unas 300.000 personas empleadas más que antes.

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Aunque a priori podría parecer positivo, en realidad esto es producto del atraso de los ingresos y la necesidad de más gente de salir a buscar trabajo porque el hogar no llega a fin de mes. "La tasa de empleo sube por malas razones: caen los ingresos y el empleo formal, más trabajadores tienen que sumarse al mercado laboral. Como no hay oportunidades en el sector formal, lo que sube es el empleo informal", lo explicó Campos a El Destape.

Por ejemplo, sería el caso de una familia tipo en el que inicialmente solo el padre llevaba un ingreso de sostén del hogar, pero que ahora ve cómo la esposa ama de casa o un hijo joven debe salir a conseguir un empleo para poder llegar a fin de mes.

En resumen, lo que sucede es que, por el emporamiento del bolsillo, cada vez más gente busca trabajo. Parte de esa mayor demanda logra ser absorbida por el mercado, pero en puestos de mala calidad, ya sean de asalariados informales o de cuentapropistas. Otra parte, sin embargo, ni siquiera llega a ser absorbida, lo que se refleja en el aumento de la desocupación abierta, lo describió el experto de la CTA Autónoma. Por eso, para él lo más preocupante no es el aumento del desempleo, que es real aunque todavía relativamente marginal, sino el crecimiento de la informalidad.

Un indicio de esto mismo es el aumento de la sobreocupación, es decir, de los empleados que trabajan más de 45 horas semanales (y que, por lo tanto, presumiblemente tienen más de un trabajo), que creció del 27,2% al 27,6% en el último año. Bajo el modelo libertario, cada vez se trabaja más para ganar cada vez menos.

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