Vecinos de distintos barrios capitalinos padecen la desidia de médicos y odontólogos que no cumplen su horario de servicio.
La situación se torna más compleja en aquellas salas en las que los médicos trabajan medio tiempo o directamente, pese a los turnos que se entregaron, no asisten a cumplir con sus obligaciones.
Según lo que recepcionó EL LIBERTADOR a través de quejas expresadas por vecinos, el mayor problema radica en el incumplimiento de turnos por parte de los médicos y odontólogos.
Por otro lado, la conducta de algunos profesionales con la administración de los materiales ,condiciona el desempeño de sus colegas, lo que conduce a que la atención sea precaria e insuficiente, provocando un malestar mayor a los afectados.
TURNOS E INSUMOS
El factor común en más de una sala, según lo que expresó una profesional, radica en la inasistencia de médicos al trabajo.
"En muchos lugares, los doctores sólo van a firmar su ingreso y egreso, mientras que en otros directamente no asisten", aseguró la fuente. La gravedad de la problemática está en que se otorgan turnos que no se atienden, ya que para aparentar el cumplimiento laboral, las secretarias de los médicos los dan regularmente. En este sentido, la fuente señaló que los turnos se otorgan en el día, por lo que los pacientes acuden desde las primeras horas de la mañana, y tras esperar interminable tiempo, se vuelven a sus hogares sin haber sido atendidos.
Distinta es la situación en aquellos casos en los que los profesionales incumplen con el horario acordado con los turnos, comenzando hasta tres horas más tarde, si no son más, por lo que se dedican a atender sólo a los primeros de la lista.
En este contexto, la salud de las personas está situada en una especie de lotería, al depender del ánimo y las ganas del responsable a cargo. De todas formas, es conveniente destacar que si bien los ejemplos se repiten entre esos centros sanitarios, también hay otros profesionales que intentan cumplir con la mayoría de los pacientes que requieren su atención.
"Por día, desde las 5 de la mañana se forman filas para acceder a un turno", comentó la secretaria de una sala ubicada en un barrio periférico. "Son cerca de 30 personas las que esperan a ser atendidas por los odontólogos, pero la falta de materiales sólo permite que se atiendan entre 15 ó 16", agregó la mujer, quien aseguró que los profesionales aportan sus propios instrumentos para paliar la falta de materiales.
PRIVILEGIOS DE
ANTIGÜEDAD
Según lo que dispone el Ministerio de Salud Pública, la falta de instrumental o de insumos se debe reportar para así proveer a los centros de salud y asegurar la atención, que en las Saps es gratuita. Lógicamente, los reportes están a cargo de los médicos que intervienen en cada lugar, lo que permite que soliciten materiales que en realidad, serán destinados a consultorios particulares, como es el caso de una odontóloga que hace más de 20 años forma parte de la planta de profesionales de una de las salas capitalinas.
Una fuente cercana a la dentista reveló que en el lugar carecen de lámpara halógena, pero que la especialista solicita materiales que sólo se pueden utilizar con ese instrumento, por lo que los insumos no son utilizados allí, y días previos a su vencimiento, desaparecen, sin que la solicitante efectúe el correspondiente reclamo.
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