Fernando Esteche, líder nacional de Quebracho, participó en un plenario que la organización realizó a nivel local. En diálogo con este medio, analizó los alcances de la imputación que sufrió de parte del fiscal fallecido.
Quebracho Luján realizó su tercer plenario abierto. La sede del encuentro fue la sociedad de fomento del barrio Parque Lasa y contó con la presencia del máximo dirigente nacional de la organización, Fernando Esteche: “Los plenarios son instancias de discusión en las que nosotros planteamos y proyectamos la política en el corto y mediano plazo. En Luján, venimos trabajando desde hace más de un año con inserción territorial desde la CTD Aníbal Verón en cuatro barrios”, explicó Juan Acotto, referente local de Quebracho.
El año pasado, Esteche recuperó su libertad -luego de permanecer preso acusado de idear un escrache contra el ex gobernador de Neuquen, Jorge Sobisch-, gracias a una amplia campaña de solidaridad que incluyó a bastos sectores políticos. Poco tiempo después, fue incluido en la denuncia presentada por el fiscal Alberto Nisman como nexo entre autoridades argentinas e iraníes para el presunto encubrimiento del atentado a la AMIA. La presentación finalmente fue desestimada.
En diálogo con este medio, el dirigente analizó esas situaciones y se refirió a la actual coyuntura política.
- ¿Qué análisis hace de la denuncia de Nisman que lo involucró a usted como parte de una conspiración a gran escala?
- Creemos que la denuncia de Nisman fue la expresión de una maniobra de carácter transnacional que perseguía diversos objetivos. Tuvo distintas secuencias. Por un lado la denuncia en sí misma, que terminó constituyéndose en una especie de manifiesto político de la verdad intocada, aunque lo allí escrito no era más que transcripciones de escuchas realizadas de manera antojadizas. Después hubo una segunda etapa que fue la construcción del martirio con la muerte de Nisman. Un mártir que a la derecha pacata argentina le terminó resultando medio curioso porque terminó siendo un mártir gatero que le sacaba el sueldo a los empleados que tenía y trabajaba para los servicios extranjeros. Después vino una tercera etapa que fue la construcción de la esfera pública con la marcha del 18F para dar la idea de una articulación política fuerte. Y finalmente, producto de las etapas anteriores, la articulación de la oposición política de derecha pro imperialista en Argentina que se hace a través de Macri. Si uno ve el mapa político de diciembre y lo compara con el de marzo, el escenario cambió y apareció un actor depreciado puesto en las ligas mayores. A nivel internacional aparecen elementos de geopolítica.
- ¿Cree que la imputación hacia usted fue casualidad o respondió a otra intencionalidad?
- En la primera etapa de la denuncia pensamos que me habían involucrado porque era el preso posible. También pensamos que el hecho de integrarnos a personajes como D´Elía devaluaba la denuncia, porque no es lo mismo involucrar a funcionarios del Estado haciendo diplomacia que denunciar a dirigentes populares con la estigmatización que cargamos algunos de nosotros. Lo único que tenían eran escuchas de Khalil y los únicos que hablaban con él de política internacional éramos Luis y yo, es lo único que tenían. En mi caso, si analizás las escuchas no hay ningún tipo de posibilidad de imputación. La verdad no importaba, la verdad era montar la escena, aunque bien poco les duró, porque primó la madurez política de nuestro pueblo.
- Algunos sectores aseguran que su liberación fue producto de un acuerdo con el gobierno nacional. ¿Qué opina?
- Las especulaciones corren por cuenta de quienes las hacen. Nosotros fuimos presos en este gobierno. Algunos se permiten hablar livianamente porque no conocen la cárcel desde adentro, entonces hablan en función de sus propios parámetros morales. Hay gente que tiene precio, nosotros no. Ni nos vendimos, ni nos rendimos, ni nos entregamos. Estuve preso un año y mi compañero Raúl Lescano todavía está en prisión. Generamos un formidable arco de solidaridad, desde el FIT hasta amplios sectores del oficialismo, incluso la Coalición Cívica. Solamente quedó afuera el PRO. Sin embargo, no fue suficiente para construir el gesto político en el gobierno para alcanzar la libertad. Yo alcancé la libertad condicional producto del artículo 140 de la Ley de Ejecución Penal vinculado a mi desarrollo académico intramuro. No hay ningún acuerdo con el gobierno. En algún programa de televisión, Aníbal Fernández dijo que él personalmente era quien había construido la posibilidad de que fuéramos a prisión. En Argentina, los presos los pone el poder y los saca el pueblo. Nosotros construimos un gran marco de solidaridad que hizo imposible que no se cuestionara mi libertad.
PROYECCIÓN
- ¿Cómo se definen los lineamientos políticos de una organización como Quebracho?
- Hay orientaciones generales que construimos entre todos durante las mesas nacionales. Pero desde nuestra construcción política, son los propios compañeros los que producen la política. Hay grandes líneas generales vinculadas a la construcción de unidad política y la mirada sobre la actualidad, pero después la traducción de eso a los territorios la hacen los compañeros según cada realidad local.
- ¿Evalúan participar electoralmente?
- Quebracho nunca participó de elecciones pero no por un problema que tenga que ver con lo electoral en sí mismo como escenario de construcción de consenso y acumulación de políticas, sino que tuvo que ver con los capitales y el nivel de desarrollo propio de nuestra organización. Lo que vamos viendo desde hace algunos años es que lo electoral es un escenario posible para el despliegue de nuestra acumulación política, y en función de eso tenemos un plan bienal que concibe la construcción de los instrumentos jurídicos para poder afrontar una instancia electoral con nuestro capital. Esto es parte de la línea inmediata de la organización. En Capital hemos acompañado la candidatura de Pablo Ferreyra y en lugares donde tenemos mayor nivel de desarrollo –como en Chubut- se construyó una herramienta electoral propia.
- ¿Cómo describe la actual coyuntura política y el rol del kirchnerismo?
- Todo puede cambiar de un día para el otro porque el núcleo más concentrado de producción política del kirchnerismo nos tiene acostumbrado a dar volantazos en dos o tres días. Por eso, todo el análisis que puedo realizar está relativizado a esa descripción. Por lo pronto, pareciera ser que el núcleo duro del kirchnerismo no tiene la disposición de cogobernar. Aunque están metiendo gente en todos lados, no lo hacen a los efectos de cogobernar. Negarse a eso porque se piensan regresando en cuatro años, es un gesto que merece cuestionarse. Incluso la historia argentina rebate esa actitud: cuando Rosas dejó todo en manos de Urquiza, después Urquiza se entregó a Mitre, lo mismo con Yrigoyen y Alvear. Me parece que esas retiradas estratégicas desprecian el acumulado de lo popular, incluso con una cuota de falta de grandeza y de patriotismo. Y además son sumamente riesgosas porque se puede producir una reconstitución neoconservadora. De todas maneras, nosotros creemos que hay mucha subjetividad política acumulada para que lo que venga, sea lo que sea, se trate de una situación de transición.
- ¿Qué rol cree que deben cumplir las organizaciones sociales en el escenario político inmediato?
- Creo que es el momento de hacer lo que no se pudo hacer desde 2001 para acá en cuanto a la construcción política de una izquierda popular. Las condiciones están para esa unidad política que nos permita resistir si quieren avanzar sobre lo conquistado o ir por más si tenemos la fuerza para poder profundizar. En principio hay que asegurar los niveles alcanzados.





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