Dejaron la casilla de la villa para empezar a vivir en una casa digna

Dejaron la casilla de la villa para empezar a vivir en una casa digna
Otras 60 familias que vivían sobre las márgenes del río fueron reubicadas; para mayo de este año se mudarán 128 familias más; historias de los que se van y de los que quedan

La limpieza del Riachuelo avanza a cuentagotas. La mudanza de unas decenas de familias de la ribera contaminada y los operativos de limpieza en las márgenes son las únicas acciones visibles que se llevan adelante según el plan de saneamiento del río más contaminado del país.

La semana pasada fue el turno de otras 60 familias de la villa más grande la ciudad, la 21-24. El operativo, que incluye la demolición de las casillas deshabitadas, se centró en el sector más vulnerable, conocido como el meandro de Brian.

Pilas de bolsas de color negro llenas de ropa, junto a sillas, mesas, camas, colchones y aparadores, esperan el turno para ser cargadas en camiones que llevarán a los "afortunados" vecinos que se mudarán a unas 40 cuadras, al complejo Padre Mugica, en Castañares y General Paz.

Detrás de ellos quedan pilas de chapas de lo que fueron las casillas montadas directamente sobre el suelo, en las que vivieron hasta hace poco tiempo rodeados de basura.

Los que se quedan, en tanto, no están tan contentos, pero mantienen la esperanza de estar incluidos en la próxima mudanza hacia departamentos recién construidos, que las autoridades prometen para mayo próximo.

"Yo ya me quiero ir. Mi marido dice que ahora nos tenemos que quedar porque nos queda libre el espacio hasta el Riachuelo y va a quedar lindo. Nosotros estamos censados, pero me dijeron que a mí me va a tocar como dentro de un año", le cuenta a LA NACION Graciela Adorno, que mira desde la puerta cómo sus vecinos en la mudanza se llevan hasta los perros.

"Yo tengo cinco hijos y acá no tenemos ni agua potable, pero voy a tener que tener paciencia y esperar", dice resignada Graciela, mientras cuenta cómo sufren las consecuencias de la contaminación y de respirar ese aire agrio que brota desde el Riachuelo.

"Los chicos tienen problemas de piel y bronquiolitis muy seguido. Hay mucha humedad", agrega.

Según cifras de la Defensoría porteña, el 25 por ciento de los menores que viven en la villa 21-24 a la vera del Riachuelo tienen plomo en sangre. Y a la suciedad y a la contaminación se les suma otro peligro: las precarias casillas están asentadas a pocos metros de las vías del ferrocarril.

El tren pasa por allí tres o cuatro veces por día. Es un carguero de la línea Roca que va, al estilo Lejano Oeste, con guardias de seguridad armados montados sobre los vagones para atravesar la villa más peligrosa de la ciudad.

María Inés Marecos tampoco se va en este turno de mudanzas. Pero está contentísima por su comadre: "Mándeme la foto de la cara de mi amiga por Whatsapp. Quisiera estar para ver el momento en que mi amiga entra al nuevo departamento. Va a ser como Extreme makeover [reality sobre reconstrucciones de casas]", dice.

Su amiga Bernarda Diana Fernández no puede más con su ansiedad. "Desde ayer que duermo de a ratitos. Quiero conocer el departamento y tener una casa en serio", repite ante quien quiera escucharla.

Igual que ella está Norma Marcariello, que tiene a cargo a su sobrino de seis meses. "Lo primero que voy a hacer cuando llegue va a ser dormir bien. En una cama con un colchón nuevo", asegura.

Su madre se mudará en otra etapa. Su familia vive pegada a la vía, pero no quiere irse porque allí tiene su negocio. Acopian cartón y carros, que son parte de su trabajo de recuperadores.

"Yo tengo que volver todos los días. Acá dejo los caballos, pero se queda el galpón", indica Néstor Marcariello, que regentea el lugar.

El operativo de mudanza, que comanda el Instituto de Vivienda de la Ciudad (IVC) y es financiado por la Acumar, es continuo. Cada movimiento implica acuerdos previos con los vecinos y un seguimiento posterior a la mudanza. "Además de obedecer la orden judicial, se seleccionó a estas familias por la necesidad de llegar al centro del meandro de Brian en el menor tiempo posible y de esta forma reubicar a las familias que se encontrarían en peores condiciones habitacionales con la mayor celeridad", dice Emilio Basavilbaso, presidente del IVC, que acompaña todo el proceso.

Según indica el funcionario, hay otras 128 viviendas en Mundo Grúa, en Iguazú al 1800, a pocas cuadras del asentamiento, que deberían estar terminadas antes de fin de año.

Hasta el momento se relocalizaron unas 500 familias de las márgenes del Riachuelo. Pero, según el plan de saneamiento, hay 17.771 familias radicadas a lo largo de la cuenca que viven en condiciones de alto riesgo ambiental. De esas 17.771 familias, 2527 están radicadas en jurisdicción de la ciudad..

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