La decisión final

Hay incertidumbre sobre la concreción del acuerdo programático entre la UCR y el MPF. El intendente Martín volvió a pedirle a Jorge Garramuño que acepte la candidatura a gobernador. Si la alianza se sella lo secundará en la fórmula el titular del radicalismo, Ariel Pagella. Y el Movimiento no presentaría candidatos a intendente en Río Grande y Ushuaia.
Si los tiempos se cumplen, lo que en política raramente suele suceder, el lunes el ex intendente de Ushuaia, Jorge Garramuño, definirá si finalmente el sector del MPF que encabeza se aliará con el radicalismo martinista, para dar forma a un proyecto político conjunto para pelear la Gobernación.

De esta manera, se pondría fin a un proceso de interminables negociaciones que públicamente salieron a la luz hace aproximadamente un año, pero que en realidad comenzó a gestarse en 2007, poco después de la derrota electoral de la dupla Garramuño-Blanco, en lo que fue la primera versión del acuerdo entre la UCR y el Movimiento. Un acuerdo, antes y ahora, que tiene como base coincidencias programáticas y de perfil de gestión entre Martín y Garramuño, y una relación personal que se inició cuando coincidieron al frente de los ejecutivos de sus ciudades y se solidificó con los años.

Ese proceso supo de constantes avances y retrocesos conforme corrían los tiempos políticos de la provincia y los tiempos internos de ambas fuerzas.

Lo cierto es que a fines de 2010, cuando desde ambos lados había señales de que las negociaciones estaban cerca del fracaso, fue el propio Garramuño quien estiró hasta marzo la definición.

Hoy, a pocos meses de la elección que determinará quién conducirá los destinos de Tierra del Fuego por cuatro años, la decisión del hombre fuerte del MPF es esperada con sumo interés por propios y extraños.

Por un lado, que se confirme un nuevo candidato -ya está la gobernadora Ríos- permitirá a los otros aspirantes de distintas fuerzas ir delineando estrategias en función de la nueva figura que entra al ruedo.

Pero también puertas adentro del Movimiento y del radicalismo el posible desenlace es seguido con atención, y no hay dudas que a partir del mismo se producirán una serie de reacomodamientos en el marco de las internas de ambos partidos ya que, en definitiva, no todos están de acuerdo con la alianza.

Ni al garramuñismo ni al martinismo escapa que en caso de concretar la alianza deberán no solo diagramar lo que será una potencial estructura de gobierno, lo que implicará una inevitable carga de rispidez, si no que además deberán vencer las resistencias puertas adentro. En el MPF, sin otro referente que garantice un piso de votos con su sola figura como lo hace Garramuño, todo hace pensar que finalmente las distintas líneas, con mayor o menor reticencia, terminarán alineadas tras el ex jefe del Ejecutivo capitalino.

En cambio, en la UCR al oficialismo partidario le costaría alcanzar los consensos ya que al menos un sector, concretamente el que encabeza el ex diputado nacional Luis "Tachi" Trejo -quien buscará la presidencia del Comité provincia-, presentaría precandidato a gobernador desafiando al martinismo.

Sin embargo, más allá de las aspiraciones personales que estén en danza, en general el rechazo al acuerdo pasa por el convencimiento de que el radicalismo tiene las espaldas suficientemente anchas como para encabezar un proyecto electoral y no secundar a ninguna fuerza. Sobre todo teniendo en cuenta las últimas performances electorales del MPF. Y sobre todo teniendo en cuenta que Jorge Martín es uno de los referentes políticos mejor considerados en la provincia y que cuenta con el respaldo de una gestión ejecutiva de 12 años, lo que a criterio de muchos lo convierte en el candidato natural para junio.

Fin de semana de reflexión

A dos días de la decisión que muchos esperan, quizás quien más reservas tiene sobre una candidatura a gobernador es el propio Garramuño.

El desgaste de tantos meses de negociaciones y las reservas dentro del partido lo llevaron en su momento a pensar en desechar la posibilidad de la Gobernación, y sí meterse de lleno en la pelea por la Intendencia de Ushuaia. Y como última opción, dar un paso al costado y dejar las manos libres a la conducción mopofista.

Fue en ese marco en el que declaró que no habría acuerdo y terminó desatando las iras de la dirigencia martinista. Pero el tiempo cura heridas y fue así que el acuerdo se reflotó.

Ante esas dudas, mucho tuvo que ver Martín para que la posibilidad de la alianza siga teniendo sustento y Garramuño acepte reflexionar durante el fin de semana y finalmente tome una decisión.

Los términos del acuerdo

Una fuente que sigue de cerca las negociaciones confirmó a TIEMPO Fueguino que el intendente de Río Grande le insistió a Garramuño para que encabece la fórmula de la alianza, que se completará con el presidente del radicalismo, Ariel Pagella, como candidato a vicegobernador. Incluso, el informante fue más allá y anticipó que en los futuros afiches de campaña aparecerían los integrantes de la fórmula junto a Martín.

Pero hubo más. Para que el martinismo acepte el segundo lugar en la fórmula para un radicalismo en alza, hubo prenda de cambio. De esta manera, el MPF no presentaría candidatos a intendentes ni en Río Grande ni en Ushuaia, lo que a criterio de la alianza permitiría potenciar las chances de Gustavo Melella en la ciudad del norte provincial, y de Federico Sciurano si es que decide ir por un nuevo periodo al frente de la Intendencia de la capital. Mientras tanto, una posibilidad en cuanto a los cargos legislativos es que cada partido presente lista propia.

Desde la UCR estiman que Garramuño finalmente aceptará y será el candidato de la alianza. Desde el MPF entienden que las chances están en 50 y 50%, y que por la cabeza del "Garra" siguen dando vueltas tanto la Gobernación como la Intendencia.

Pero ni unos ni otros tienen certezas de lo que el hombre fuerte del mopofismo va a decidir. Ni siquiera sus laderos de confianza. Habrá que esperar hasta el lunes. O quizás un poco más.

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