Políticos, empresas y bancos ya analizan un futuro sin la moneda europea. El viernes se realiza una cumbre que será decisiva. Angela Merkel reclamó un pacto de estabilidad y una nueva “unión fiscal”.
También será clave el protagonismo del Banco Central Europeo (BCE). Ayer, los mercados cerraron su mejor semana en tres años alentados por informaciones acerca de negociaciones entre el BCE y el FMI para que el primero proporcione fondos por hasta 200 mil millones de euros al segundo. Así, el Fondo podría comprar bonos a gran escala de Italia y España, esquivando las restricciones legales de la Unión Europea que impiden que el BCE auxilie directamente a los países miembros.
Sin embargo, todo será inútil si el 9 de diciembre no hay una respuesta política clara. “La situación se volvería incontrolable. Estamos mucho más cerca que hace un par de meses de un escenario catastrófico como un derrumbe del euro”, dijo Roberto Frenkel a PERFIL. “El contagio que empezó con los PIGS ya está tocando a los bonos alemanes, y las tasas de interés que deben pagar Italia y España los coloca en una trampa financiera en la que la relación deuda-PBI sube sí o sí”, agregó el economista.
Alemania impulsa una reforma de los Tratados de Lisboa para imponer mayor disciplina fiscal y rigor presupuestario a los países de la UE, y pretende que la autoridad comunitaria sea el árbitro en las sanciones a los incumplidores. La canciller alemana, Angela Merkel, insiste en la idea de una “unión fiscal” europea basada en un pacto de estabilidad. El presidente francés, Nicolas Sarkozy, se plegó a la propuesta.
Aun así, existe el riesgo de que los países más debilitados rechazen el duro proyecto de Berlín, que implicaría ceder soberanía. Wolfgang Münchau, analista de Der Spiegel, expuso el peligro: “Si la cumbre se salda con los típicos compromisos aguados, la ruptura de la Eurozona no tardará más de uno o dos meses”.
Ante esa perspectiva, las empresas ya piensan en un Plan B por si el euro tal como se lo conoce desparece. “Tenemos que pensar en nuestra estragegia de precios si se produce una ruptura del euro”, confesó esta semana el jefe de WPP, la mayor compañía publicitaria del mundo, a la agencia Reuters. “Somos realistas y analizamos cuáles serían los pasos a dar si se cumple el peor escenario”, coincidió el director de la farmacéutica Novo Nordisk.
Algunos bancos también piensan en el fin del euro. Entidades como Merrill Lynch, Barclays Capital y Nomura emitieron varios informes que analizan la probabilidad de una ruptura de la Eurozona. “A esta altura, una ruptura del euro dejó de ser posible para ser probable”, advirtió el Nomura. Instituciones británicas como el Royal Bank of Scotland también imaginan planes de contingencia por si la pesadilla, esa amenaza lejana y difusa, se vuelve realidad.

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